Jakob Igniatovich

Nació el 12 de diciem­bre de 1824 en Szentendre, cerca de Bu­dapest, y murió el 4 de agosto de 1888 en Novi Sad. Pasó los primeros años de su juventud en Hungría. Debido a su tempera­mento rebelde chocó con los profesores y hubo de abandonar la facultad de Jurispru­dencia de la Universidad de Budapest. Alis­tado voluntariamente en las filas de Kossuth, llevó a término los estudios al mismo tiempo que el servicio militar. En 1848 diri­gióse contra Viena con las fuerzas húngaras. A partir de entonces su espíritu revolucionario había de aparecer unido siempre a una ardiente magiarofilia. Emigró a Bel­grado, y permaneció en esta ciudad has­ta 1850 como redactor de Srpske Novine.

Luego de haber errado algunos años por el mundo y servido, según parece, en la Legión Extranjera francesa, luchando en la cual perdió un ojo, en 1853 volvió por breve tiempo a Budapest, y en 1854 regresó a Bel­grado; allí pasó entonces a formar parte de la redacción del Srpski Letopis. En 1860 unióse al partido nacional dirigido por el popular escritor Svetozar Miletich, adver­sario de Austria y amigo de los húngaros. En 1861 y 1864 I. fue elegido diputado. Sin embargo, cuando la política de Miletich resultó contraria a los magiares separóse del citado partido y provocó vivas protestas de la opinión pública servia. Fiel a su pro­pia norma de conducta, vivió el resto de su existencia aislado y en lucha contra las dificultades materiales y la hostilidad de sus compatriotas, quienes llegaron a acu­sarle de agente del nacionalismo magiar. Su actividad de escritor, poco apreciada has­ta 1900, época en la cual revalidóla Skerlich, estuvo animada con frecuencia por el mismo espíritu que guió toda su vida pública y privada.

Igniatovich tendió siempre a convertir la producción literaria en «espejo» de la ver­dad social y nacional. También escribió sobre historia. Sus obras más significativas son las novelas El eterno novio (1878, v.) y La, desamparada (1888, v.). La producción de Igniatovich tiene hoy un interés meramente his­tórico; con ella se introdujeron el realismo y el naturalismo en la literatura servia.

R. Picchio