Jacques Casanova de Seingalt

Nació en Venecia el 2 de febrero de 1725 y murió en el castillo de Dux (Bohemia) el 4 de jimio de 1798. Hijo de un aventurero y destinado a la carrera eclesiástica, ingresó en el semi­nario de su ciudad natal, pero fue expul­sado por un escándalo.

Tras haber perma­necido algún tiempo en Roma al servicio del cardenal Acquaviva, regresó a Venecia, donde actuó como soldado y violinista. Su carrera empieza realmente en 1750, época en la cual marchó a Francia e ingresó en la masonería.

Metido siempre en aventuras e intrigas y amante del juego y las muje­res, vivió en París, Dresde, Praga y Viena. En 1775 se hallaba de nuevo en Venecia, y allí fue encarcelado por los inquisidores debido a las acusaciones de impiedad que le valieron sus prácticas mágicas.

Encerrado en los «Plomos», logró huir mediante una evasión que pudo parecer milagrosa, y reanudó sus andanzas por Europa, desde Madrid y Londres hasta Moscú y Constantinopla, ya en calidad de financiero y di­plomático o bien como ocultista, publicista y charlatán, y, sobre todo, cual seductor de mujeres.

Pasó de las cortes de Federico el Grande y Catalina II a la cárcel, de la conversación con Voltaire y Rousseau a los tratos con rufianes y prostitutas, de la amis­tad de Suvarov a la de Cagliostro, y del duelo con el general polaco Braniski a las riñas de taberna.

En Francia establece una fábrica de tejidos y organiza una lotería, que en 1836 funcionaba todavía. Obligado a abandonar París, marchó a Munich, regresó nuevamente a la capital de Francia y fue encarcelado en Barcelona.

Aquí, para congraciarse con las autoridades venecianas, compuso una refutación de la Histoire du gouvernement de Venice de Amelot de la Houssaye, y en 1774 pudo volver a Venecia, donde, para hacerse perdonar la fuga de veinte años antes, actuó como espía de los inquisidores. Sin embargo, un duro libelo contra Grimani alejóle para siempre de su tierra.

De nuevo en París, entabló amistad con el conde de Waldestein, que le nombró bibliotecario de su castillo de Dux, y allí terminó sus días. Mediocre aficionado al arte, la filosofía y la ciencia, escribió y publicó muchas obras durante los ocios de su vida aventurera.

Entre ellas cabe citar la Historia de mi fuga de los «Plomos» de Venecia (v.), compuesta en 1788 en el citado castillo; la novela fantástica Icosamerón (v.) y, singularmente, el conjunto de sus me­morias, titulado Historia de mi vida (v.), retrato de un hombre y pintura de una época, y texto sin el cual el resto de su producción se hubiera Visto relegado al olvido.

C. Capasso