Nació en Humureşti, cerca de Neamt, en 1837, y murió en Iaşi en 1889. Recibió las primeras nociones del «dascăl» en la parroquia de su pueblo.
Más tarde, primero junto a Suceava, huésped del abuelo, y después en Tărgul Neamţului, donde estudió «psaltichie» en la iglesia «Adormirea», completó su instrucción al compás de los azotes, de acuerdo con la pedagogía de la época.
Enviado a la «fábrica de popes» de Fălticeni, pasó más tarde al seminario de Socola, donde se graduó en 1858. Un año después fue consagrado diácono; aun cuando siguiera frecuentando la Escuela Normal, actuó como excelente cantor en diversos templos de Iaşi, hasta que, por intervención del crítico T. Maiorescu, fue nombrado profesor de la Escuela de los Tres Jerarcas, de Iaşi.
No obstante, C. gustaba cazar las cornejas del campanario, frecuentaba el teatro, se cortaba el pelo y vestía la indumentaria civil; por todo ello perdió su empleo. Colgados los hábitos en 1872, hubo de abrir en Iaşi una expendeduría de tabacos para poderse ganar la vida, y no volvió a la enseñanza hasta 1874, de nuevo gracias a Maiorescu.
El año siguiente, éste le introdujo en la célebre sociedad cultural «Junimea» [«Juventud»]; allí encontró a Eminescu, con el cual trabó, a pesar de la disparidad de caracteres, una amistad tan profunda que, en tanto el poeta permaneció en Iaşi, no era posible hallar a uno sin el otro.
Las vicisitudes de la existencia alejaron luego e Eminescu de la ciudad, en la cual permaneció C., en su rústica morada, una verdadera choza: la famosa «bojdeuca», donde murió víctima de ataques epilépticos. Sus obras principales son Fábulas [Poveştile, 1890] y Recuerdos de infancia (1880, v.).
R. Del Conté

