Hippolyte-Adolphe Taine

Nació en Vouziers (Ardenas) el 21 de abril de 1828 y murió en París el 5 de marzo de 1893. Realizados los primeros estudios en el seno de su fami­lia y en Rethel, frecuentó en la capital el Colegio Bourbon, y en 1848 fue admitido en la École Normale Supérieure. La audacia de sus opiniones le hizo víctima de la reac­ción que se cernió sobre el ambiente uni­versitario tras el golpe de estado del 2 de diciembre; rechazado en los exámenes de la «agrégation» en Filosofía (1851), fue enviado a enseñar esta materia en el Colegio de Nevers (1851-52) y Retórica en el Liceo de Poitiers (1852). Trasladado a Besançon, abandonó la enseñanza en París, donde, re­cusada por la Universidad una tesis suya acerca de las «sensaciones», preparó y con­siguió en mayo de 1853 el doctorado en le­tras con otras dos de tema literario : De personis Platonicis y Ensayo sobre las fábulas de La Fontaine (v.), esta última vinculada todavía a los principios de la filosofía hegeliana, que, según conviene notar, sería el punto de partida y la base fundamental de su doctrina. Los rasgos principales de ésta aparecen más netamente en Viaje a los Pi­rineos (1885, v.) y Ensayo sobre Tito Livio (1856, v.), compuesto para un concurso de la Academia de Francia y muy criticado por algunos académicos.

Mientras tanto, el joven Taine se había abierto camino y desde 1857 colaboró asiduamente en la Revue des Deux Mondes, en la Revue de L’Instruction publique y en el Journal des Débats, aplicó a la explicación de los procesos históricos y literarios, en los textos de crítica e his­toria de este período, los principios de su positivismo determinista, y escribió Los filó­sofos franceses del siglo XIX (1857, v.), obra refundida posteriormente (1868) bajo el título de Les philosophes classiques du XIXe siècle en France, y los Ensayos de crí­tica y de historia (1858, v.). Gran impor­tancia tuvo su estancia en Inglaterra (1858), por cuya cultura política y literaria había revelado a partir de 1854 un interés que se concretaría en trascendentales estudios — L’idealisme anglais: étude sur Carlyle (1864), Le positivisme anglais: étude sur Stuart Mill (1864) — e integrarían luego el cuarto volumen de la famosa Histoire de la littérature anglaise (v. Historia de la lite­ratura inglesa), aparecida en tres tomos en 1864 y completada más tarde con una Intro­duction en la que aclaró los principios teó­rico-metodológicos en los cuales se funda­menta la obra, que es, también, una sucinta exposición de su filosofía.

Mientras tanto, el Imperio iba evolucionando algo hacia el liberalismo, y Taine fue nombrado en 1863 exa­minador de historia y lengua alemana en la Escuela Militar de Saint-Cyr; destituido en 1865, viose reintegrado en el cargo tras las protestas de la opinión pública. Una im­portancia no inferior a la del viaje a In­glaterra tuvo el que realizó en 1864 a Italia, donde apareció ante él un mundo completa­mente distinto; esta nueva experiencia dio lugar a Viaje a Italia (1864, v.) y Filosofía del arte en Italia (1865, v.), textos comple­tados en un cuadro histórico y cultural más amplio por De Vidéál de Vart dans les Pays Bas (1868) y La philosophie de Vart en Grèce (1869), y aclarados teóricamente en el en­sayo Del ideal en el arte, que fue también el tema de un curso de lecciones llevado a cabo en 1864 en la Escuela de Bellas Ar­tes de París. En 1866 fue nombrado caba­llero de la Legión de Honor. Alcanzada ya la celebridad, participó en las cenas de los Goncourt, que reunían a Sainte-Beuve, Re­nan, Berhelot y, poco después, a Zola y Turguenev, y no desdeñó la composición ocasional de obras acerca de temas más lige­ros y mundanos, como Vie et opinions de Fréderic-Thomas Graindorge y la novela Étienne Mayran, que quedó incompleta; al mismo tiempo iba preparando la exposición orgánica y definitiva de su filosofía en el tratado De la inteligencia (v.), que sería publicado en 1870.

A partir de este año Taine vivió en París y en su retiro de Menton Saint-Bernard, junto al lago de Annecy. En 1878, y tras un primer fracaso (1874), in­gresó en la Academia. Los acontecimientos de 1870 le habían inducido nuevamente a sus estudios de crítica e historia; anticipa­dos por las Notes sur l’Angleterre (1872), entre 1876 y 1893 aparecieron los tomos de su obra principal: Orígenes de la Fran­cia contemporánea (v.), inmenso fresco his­tórico en el que Taine, mediante la aplicación de su metodología casualista-determinista, sitúa las causas de la decadencia francesa en la creciente centralización, que destruye el espíritu de iniciativa y anquilosa las ins­tituciones tradicionales. El autor, uno de los mayores exponentes de la cultura posi­tivista europea, ejerció una influencia de primer orden en la civilización de la Fran­cia contemporánea como teórico de una vi­sión naturalista integral de la vida, que, al unir en un solo vínculo al individuo y el ambiente, la espiritualidad, la psicología y la fisiología, se inclinaba, sobre la base de un riguroso determinismo causalista, a una explicación rígidamente científica de la exis­tencia histórica y espiritual. Por ello se ins­piraron en Taine, entre otros, los novelistas del naturalismo, Zola en primer lugar, ya desde Teresa Raquin (v); y, también por tal motivo, la réplica antipositivista estuvo orientada singularmente contra la filosofía de aquél. Una primera muestra de reacción fue, en el ámbito de la literatura narrativa, El discípulo (1889, v.), de Paul Bourget.

J. Chaix-Ruy