Henrik Pontoppidan

Nació en Fredericia (Jutlandia) el 24 de julio de 1857 y murió en Copenhague el 21 de agosto de 1943. Des­cendiente de una familia de eclesiásticos, quiso romper con la tradición familiar, y, habiendo abandonado la pequeña ciudad de Rangers, donde había vivido desde la edad de siete años, marchó a Copenhague para estudiar ingeniería. Habiéndose dado cuenta más tarde, durante un viaje a Suiza, de su vocación poética, interrumpió los estudios técnicos para dedicarse a las Letras. Disgus­tado de la vida urbana, habitó durante algún tiempo en el campo como maestro y para realizar mejor sus ideales se casó con una campesina. Pero la realidad de la vida en el campo no tardó en desilusionarlo, como lo demuestran las novelas Alas corta­das [Staekkede Vinger, 1881], La comuni­dad de Sandinge [Sandinge Menighed, 1883], Cuadros de aldea [Landsbbybilleder, 1883] y De las cabañas [Fra Hytteme, 1887]. Su desconfianza en la educación del pueblo se extendió desde la escuela hasta la iglesia (El oso blanco [Isbjornen, 1887]) y a los partidos democráticos, a los que se había acercado, mientras tanto, de un modo con­fiado (Nubes [Skyer, 1890]).

El divorció le liberó, en 1892, de una situación insosteni­ble; habiendo abandonado el campo, se trasladó Pontoppidan a Copenhague, donde se volvió a casar,, esta vez con una mujer de su mis­ma condición social. El pesimismo y la desilusión, unidos a la escasa confianza en sus propias fuerzas (v. Vuelo de águila, 1894) no le abandonaron, sin embargo, y dan testimonio de ello sus novelas La tierra prometida (1898, v.) y Pedro el afortunado [Lykke Per, 1898-1904], que constituyen un cuadro en gris de la vida danesa en el campo y en la capital, entre el pueblo y la alta burguesía, no sin muchas alusiones biográficas. No menores son la amargura y el pesimismo en las novelas El reino de los muertos [De Dodes Rige, 1912-16], El paraíso del hombre [Mands Himmerig, 1927] dirigidas contra el radicalismo político. La amargura y la decepción adquieren tonos más íntimos y personales en sus Memorias [Erindringer, 1933-40]. A señalar también la novela Thora van Deken (1927). En 1917 le fue concedido el premio Nobel ex-aequo con Karl Gjellerup.

A. Manghi