Giraut de Bornelh

Aunque no se conocen las fechas de nacimiento y muer­te de este trovador, algunos indicios per­miten colocar su obra entre 1160 y 1200. Perteneció al rico castillo del vizconde de Limoges y, como dice una biografía anti­gua, «fue hombre de baja condición, pero sabio, instruido e inteligente. Y fue mejor trovador que todos los que había habido antes que él y que los que hubo después: y fue llamado por ello maestro de trova­dores».

A la admiración de sus contemporá­neos se unirá después la de Dante, quien, en De vulgar elocuencia (v.), lo coloca como poeta de la rectitud entre Arnaut Daniel, poeta del amor, y Bertrand de Bom, poeta de las armas. La citada biografía abunda en alusiones sobre la austeridad, la caridad y la vida religiosa de Giraut. Algunos co­mentarios que preceden, en sus manuscri­tos, a sus poesías, narran su amor por una mujer llamada Alamanda, su peregrinación a Tierra Santa con Ricardo Corazón de León (tercera cruzada, 1188-89), su estancia en Castilla en la corte de Alfonso VIII. Algunas composiciones suyas confirman las noti­cias de la biografía antigua: fue realmente a Tierra Santa, mantuvo relaciones con Ri­cardo Corazón de León, con Alfonso II de Aragón (1162-96) y con príncipes del Me­diodía de Francia.

Aunque falten otros da­tos precisos de su vida, sus poesías (v. Can­ciones) nos permiten trazar su personalidad poética: tuvo un concepto severo del arte, y las ideas que expresa, las imágenes, los consejos son siempre serios. Y si al prin­cipio buscó su expresión mediante un juego complicado de versos y de rimas,, se hizo después sencillo y claro; pero no siempre lo logró, antes al contrario, muchas de sus poesías resultan difíciles. No faltan en ellas lugares comunes y trivialidades, pero siem­pre hay elevación, dignidad y nobleza.

C. Cremonesi