Giovanni Pacini

Nació en Catania el 17 de febrero de 1796, murió el 6 de diciembre de 1867 en Pescia. Hijo de un célebre tenor, fue alumno de Marchesi y del padre Mattei en Bolonia y de Furlanetto de Venecia. Cuando sólo tenía diecisiete años se dio a conocer como autor de ópera en el teatro de Santa Radegonda de Milán con Anneta e Luciano. Entre 1813 y 1814 escribió cuarenta y dos óperas, entre las cuales recordamos La sacerdotessa d’Irminsul (1817) y L’ultimo giorno di Pompei (1825). Nombrado maestro de capilla de María Luisa de Parma, abrió en Viareggio una escuela de música a la que acudieron alumnos de todas partes de Italia. Pacini escribió para esta escuela algunas obras teóricas, que publicó a continuación. En 1840 se representó en el San Carlos de Nápoles Safo (v.), su me­jor obra, la única en la que nos muestra un esfuerzo de originalidad, de lenguaje y de construcción dramática. Medea (1843), La regina di Cipro (1846) y Niccolò de Lapi (1873, póstuma) tuvieron gran éxito, pero carecen de consistencia.

C. Marinelli