George Washington Cable

Nació en Nueva Orleáns el 12 de octubre de 1844 y murió en Northampton (Massachusetts) el 31 de ene­ro de 1925. Conoció una juventud llena de privaciones, y desde los catorce años hubo de contribuir al mantenimiento de su ma­dre.

En 1863 alistóse en el cuarto grupo de caballería del Mississippi, del que formó par­te hasta el final de la guerra civil; mientras tanto dedicábase también a estudiar el latín, la Biblia y las matemáticas. Después de la contienda halló trabajo en las obras de encauzamiento del río Atchafalaya; pero, víc­tima de la malaria, estuvo enfermo durante dos años.

Empezó a redactar una sección se­manal del Picayune de Nueva Orleáns titu­lada «Drop Shot», y en 1869 pasó a ser cro­nista del mismo periódico. Luego trabajó en una industria algodonera, se casó y tuvo siete hijos. Aprendido el francés, investigó en los archivos municipales de Nueva Or­leáns y escribió narraciones basadas en an­tiguas crónicas, que reunió en los volúme­nes titulados Viejos días criollos (1879, v.), The Grandissimes (1884), Dr. Sevier (1885), Raras y verdaderas historias de la Luisiana [Strange True Stories of Louisiana, 1889], y en más de una docena de títulos distintos. C. se interesó en muchos problemas y cues­tiones sociales, desde la reforma del sistema electoral hasta la justicia para los negros; dio una serie de lecturas de sus propias obras, viajó con Mark Twain y fundó va­rios círculos culturales.

Es uno de los pri­meros escritores norteamericanos en cuyas obras aparece el «color local», aunque su interpretación de la vida criolla ha sido juzgada como un tanto unilateral e impre­cisa por los moradores del sur de los Esta­dos Unidos.

L. R. Lind