Friedrich von Hausen

Nació en tomo a 1150 y murió en 1190. Con este poeta alemán empieza el período romance del Minnesang (v.). Las cincuenta estrofas que de él han llegado hasta nosotros (agrupadas en dieciséis «Töne», o sea melodías) le convierten en primer representante alemán de la mé­trica y la prosodia de esta poesía de amor, perfeccionadas en la escuela de los provenzales.

Nuestro autor pertenecía a la alta nobleza germánica: el castillo del cual pro­cedían los Hausen levantábase cerca de Kreuznach del Nahe. El padre del poeta ha­bía sido ya un fiel partidario de los empe­radores Hohenstaufen y el mismo Friedrich figuró en el círculo de los consejeros más íntimos de Federico Barbarroja, con quien aparece recordado muchas veces en los documentos.

En 1175 figura entre los testigos de los edic­tos promulgados en Pavía por el arzobispo Cristián de Maguncia, legado imperial en Italia. En 1186-87, Friedrich von Hausen perteneció al séquito del joven emperador Enrique VI, junto a los jefes de la nobleza romana y a los obispos italianos.

Por aquel entonces estuvo presente con el «Princeps imperii et alii fideles Domini Imperatoris» en la entre­vista de Federico Barbarroja con el rey de Francia celebrada en Mouzon del Mosa, y poco después llevó a cabo por cuenta del emperador otras misiones de confianza. En 1189 acompañó a su señor a la tercera cru­zada, y unas semanas antes de la prematura muerte del soberano, el 6 de mayo de 1190, en Philomelium, cayó persiguiendo a un grupo de turcos fugitivos y fue llorado por todo el Ejército.

Como poeta, es conside­rado iniciador de la nueva corriente provenzal opuesta a la primitiva forma autóctona austrobávara de las Poesías de amor cortés (v.). Gracias a él, también fue adoptada en alemania como modelo indiscutible la poesía trovadoresca, cultivando formas estróficas y melódicas de Bemart de Ventadorn, Folquet de Marsella, Conon de Béthune y otros trovadores, que adaptó al ale­mán.

Es célebre su canto de cruzado «Mln herze und min líp diu wellent scheiden». En el conflicto entre el amor a la dama y el deber de participar en las cruzadas, Friedrich von Hausen defiende claramente el predominio de este último, con lo cual introduce un nuevo tema ético en la problemática de la «Minne».

K. Kurt Klein