Francisco de Hollanda

Nació en 1517 en Lisboa, donde murió el 19 de junio de 1584. Discípulo de su padre Antonio, holandés que se había trasladado a Portugal, realizó para la corte de este último país miniaturas y dibujos de proyectos destinados a las ar­tes menores. Llegado a Italia en 1538 con una subvención real, permaneció allí du­rante unos ocho años, llevó a cabo diversos viajes destinados a estudiar los monumen­tos antiguos y los sistemas de fortifica­ción, y, en su larga estancia en Roma, trató a Miguel Ángel, Vittoria Colonna y su círculo. Vuelto a la patria, escribió a lo largo del período 1547-49 el tratado De la pintura antigua (v.), entusiasta asimilación de las ideas del Renacimiento italiano con la cual se relacionan los cuatro diálogos que dieron celebridad al autor.

De escaso valor histórico, poseen, en cambio, un evi­dente poder de evocación, que los ha hecho famosos dentro de la literatura relacionada con Miguel Ángel, que aparece en ellos como interlocutor. En su patria F. de H. siguió trabajando para la corte portuguesa, y llevó a cabo retratos, miniaturas y dibu­jos; sin embargo, no pudo realizar sus pro­pios proyectos arquitectónicos. Escribió una obra titulada Las construcciones que faltan en la ciudad de Lisboa (1571), y, en la últi­ma época de su vida, un tratado de devo­ción. Todos sus textos permanecieron iné­ditos hasta el siglo pasado.

A. Bertini