Francesco Avelloni

Nacido en Venecia en 1756, m. en Roma en 1837. De familia no­ble, pero arruinada (era hijo de un conde napolitano), comenzó a componer trage­dias a los nueve años.

Para ganarse la vida hacía de poeta a sueldo en compañías dra­máticas y se casó con la actriz Teresa Monti, siguiéndola en sus viajes. Tocó toda suerte de géneros teatrales e hizo gala de una extraordinaria fecundidad (600 obras, de las cuales 200 fueron impresas: trage­dias y comedias, dramas y fábulas).

Com­ponía una obra teatral en poquísimo tiempo: hasta en dos o tres días. Natu­ralmente, tan rápida improvisación se tra­duce en la mala calidad artística de las obras, que sólo se salvan cuando acusan una transparente imitación de Goldoni, como El barbero de Güeldres (v.), imitación de Don Marzio, y Uno entre cuatro (v.).

De todas formas, fueron muy aplaudidas Contraddizione e puntiglio, Le vertigini del suolo, Giovanni e Arduino, L’omicida per punto d’onore, piezas de trama complica­dísima. Habiendo quedado viudo, aceptó re­presentar, por lo que entró en sociedad con Marta Colleoni, pero fue un actor medio­cre.

Vivió con De Marini, con Zuccolo, con Fabbrichesi, etc. A los 70 años se casó en segundas nupcias con la viuda de un apun­tador. Cansado de su frenética actividad se había retirado entonces a Roma, como hués­ped del autor de melodramas Giacomo Ferretti. Para ganarse la vida en los últimos años, se vio obligado a dar clases particu­lares.