Fernand Crommelynck

Dramaturgo belga en lengua francesa. Nació en Bruselas en 1885, de padre belga de origen borgoñón y de madre saboyana.

Aficionado al teatro desde muy joven (su padre y su tío eran actores), muestra cierto despego por los es­tudios regulares, frecuenta durante breve tiempo una escuela municipal y a los doce años comienza a trabajar como empleado de un agente de cambio.

Dos años más tarde «debuta» como actor en los Bouffes-Parisiens, y seguirá siendo actor hasta el día de su primer gran éxito, con El gran cor­nudo (1920, v.). Su primera comedia, Le Sculpteur de masques, un acto en verso, de inspiración simbolista, fue estrenada en Moscú en 1905, aparece luego en la revista En Art y se representa en su forma defini­tiva y en tres actos en el Gymnase, en 1911.

El mismo año estrena en el teatro del Par­que, de Bruselas, Nous n’irons plus au bois, seguida en 1911, en el mismo escenario, de Le Marchand de regrets, comedia en la que el autor interpretó el papel principal. Le Cocu magnifique, dirigido por su autor e interpretado por Lugné-Poe, suscita un intenso interés en París, en la Maison de l’Oeuvre, en diciembre de 1920.

Esta «farsa lírica», traducida a muchas lenguas, está considerada como una de las obras más sig­nificativas de la literatura teatral europea de entre guerras. Establecido a partir de esa época en Saint-Cloud, en la casa de Verhaeren, que el dramaturgo compartía con la viuda del poeta, C. estrenó todavía en Bruselas, en 1918, Les Amants puérils.

Si­guieron Tripes d’or, estrenada en 1925 en el teatro de los Campos Elíseos (se trata de una sátira del capitalismo, que alcanza gran éxito en la U.R.S.S.); Carine ou la jeune fille folle de son âme, estrenada en la Mai­son de l’Oeuvre en 1929, año en que C. obtuvo el premio trienal de literatura dra­mática; Une femme qui a le coeur trop petit, estrenada en el mismo teatro en 1934; Chaud et froid, en el teatro de los Campos Elíseos en 1936, y vuelta a representar poco después con el título de Leona.

Durante la última guerra dirigió en Bruselas el teatro de las Galerías, en el que luchó contra la influencia flamenca; C. se estableció des­pués en París, donde vio representadas en estos últimos años varias de sus obras.