Felipe Pardo y Aliaga

Poeta y polí­tico peruano nació en Lima el 6 de junio de 1806 y murió en esta misma ciudad el 24 de diciembre de 1868. Cursa sus primeros estudios en Lima, pero el comienzo de la guerra separatista decide a su padre, ma­gistrado español, a trasladarse a Madrid, donde prosigue sus estudios en el colegio de San Mateo, teniendo entre sus profesores a Lista. En 1828 vuelve al Perú, donde con­cluidos sus estudios de Derecho se dedica al libre ejercicio de la profesión, a la polí­tica, afiliado al partido antirrepublicano, y al periodismo, colaborando en los periódi­cos El Conciliador y el Mercurio Peruano, la primera revista cultural peruana. En mi­sión diplomática en Chile, por su actividad contra el dictador Santa Cruz, hubo de per­manecer en este país, donde fundó el pe­riódico El intérprete. Embajador en Chile y en la corte española, los acontecimientos políticos, sin embargo, le impusieron va­rias expatriaciones que le acarrearon una enfermedad nerviosa que había de amena­zar gravemente su salud hasta el fin de sus días en que quedaría ciego y paralítico.

En 1840 fue nombrado magistrado del Tribunal Supremo peruano y llegó a ocupar la car­tera de Asuntos Exteriores. Fue miembro de la Real Academia Española. De su obra interesan sobre todo sus artículos de cos­tumbres, al estilo de Larra, publicados en el periódico El Espejo de mi tierra (v.). De su mediocre producción poética recordamos las composiciones «Epístola a Delio», «A Olmedo», «Isidora», «La lámpara» y «El Perú», de corte académico; más interés ofre­cen sus poemas satíricos y sus letrillas. Cultivó también el drama didáctico Frutos de la educación (1829), Una huérfana en Chorrillos (1833), Don Leocadio o el Ani­versario de Ayacucho (v. El Espejo de mi tierra). Excelente prosista en sus cuadros de costumbres y en sus escritos políticos y jurídicos, fino humorista y espíritu a la europea, su importancia radica en ser el representante del renacimiento de las letras en el Perú libre. Sus obras, Poesías y escri­tos en prosa de Don Felipe Pardo, se publi­caron en París en 1869, un año después de la muerte del poeta.