Ernst Elias Niebergall

Nació en Darmstadt el 13 de enero de 1815, murió en la misma ciudad el 19 de abril de 1843. Séptimo hijo del músico de cámara del Gran duque, tuvo una infancia entristecida por la miseria. Después de la muerte de su padre, pudo asistir de 1827 a 1832 al instituto de su ciudad, gracias a la ayuda de sus parientes. Pasó después a la Universidad de Giessen, donde se matriculó en la Facultad de Teolo­gía, la única accesible para quien no dis­ponía de otra cosa que de una beca de estudio. Se mantuvo alejado de los movi­mientos estudiantiles, de carácter revolucio­nario, que suscitaron la entusiástica adhe­sión de muchos camaradas suyos, como Karl Vogt y Georg Büchner.

Y tal vez en su comportamiento no influyó tanto la aversión a las ideas liberales como el desinterés y el escepticismo de quien se había criado en la miseria. Le pareció mejor resignarse a la angosta vida provinciana de la pequeña burguesía «Biedermeier» y buscar una evasión en la descripción humorística de aquel mun­do y, más tarde, en el vino. Era todavía estudiante cuando escribió su primer tra­bajo en el dialecto de Darmstadt: El regreso del estudiante o El perro rabioso [Des Burschen Heimkehr oder Der tolle Hund, 1837). Terminados los estudios, encontró un puesto de preceptor privado en Dieberg, y allí escribió una serie de relatos aparecidos en el suplemento del Frankfurter Journal y vueltos a publicar en edición póstuma en 1896.

Volvió en 1840 a Darmstadt, como pro­fesor en un instituto, y en el mismo año apareció su obra maestra: El fanfarrón (v.). En el protagonista de esta comedia dialec­tal, un holgazán, borrachín y entrampado, esbozó Niebergall no pocos de los rasgos de sí mis­mo: en efecto, la vida desordenada y el alcoholismo lo llevaron a una muerte prematura.

M. Spagnol