Nació en Fréjus el 3 de mayo de 1748 y murió en Crosne el 22 de junio de 1836. Perteneció a una familia numerosa, e, inducido a la carrera eclesiástica, fue abate, canónigo de Tréguier (1775) y vicario general del obispado de Chartres. Pronto, empero, demostró sus aptitudes políticas, como diputado en los Estados de Bretaña y en la Asamblea provincial de Orleáns. Sus opúsculos Essai sur les privilèges (1788) y ¿Qué es el Tercer Estado? (1789, v.), este último muy célebre, aumentaron su fama; y así, elegido diputado del Tercer Estado (1789), viose con autoridad suficiente para mantenerlo compacto. En la Asamblea Nacional puso de manifiesto los dos aspectos de su temperamento: un rigor sistemático llevado hasta el dogmatismo y la cautela del comportamiento personal, que le inducía a preferir la influencia sobre los comités a las intervenciones en la tribuna. Participó en cuantas resoluciones se adoptaron el primer año de la Revolución, redactó el juramento del Juego de Pelota (1789) y contribuyó ampliamente a la versión inicial de la Declaración de los Derechos del Hombre.
Se le debe también el proyecto de la nueva división territorial de Francia. Sin embargo, pronto viose alejado por los revolucionarios más ardientes, y permaneció algún tiempo aislado. Con la Convención reanudó la actividad política; en tiempos de la Asamblea Legislativa cayó bajo las sospechas de Robespierre; pero su prudencia le permitió superar el Terror y su habilidad le valió la reelección entre los Quinientos, y, en mayo de 1799, la presidencia del Directorio. Durante el ejercicio de este cargo favoreció el golpe de Estado del 18 brumario de 1799, en la esperanza de una participación en el gobierno y de la admisión de su plan constitucional. La Constitución del año VIII, empero, debióse a Bonaparte; Sieyès fue uno de los tres cónsules, así como senador, conde del Imperio y académico a partir de 1804; pero vio absolutamente imposibilitada la realización de sus proyectos y no pudo impedir tampoco de ninguna forma la desaparición de toda libertad. Proscrito en 1816, no regresó de Bruselas hasta 1830, seis años antes de su muerte.

