Edward Lear

Nació el 12 de mayo de 1812 en Holloway (Londres) y murió en San Remo el 29 o el 30 de enero de 1888. Fue el últi­mo de veintiún hermanos. Precisado a ga­narse la vida ya desde los quince años, empezó a reproducir en color toda suerte de pájaros; demostró en ello tal precisión que a los diecinueve años llegó a dibujante de la Sociedad Zoológica de Londres. En 1832 publicó su primera colección orgánica de grabados de este carácter, lllustrations of the Family of Psittacidae, y preparó, al mismo tiempo, ilustraciones ornitológicas para varios naturalistas. Debido a su gran notoriedad el conde de Derby invitóle a dibujar en colores los ejemplares zoológi­cos de su finca de Knowsley; logrado el favor de la familia, y particularmente de los nietos de aquél, compuso e ilustró para éstos el Libro de las insensateces (v.), que, dado a la imprenta muchos años des­pués le aseguraría la inmortalidad.

A par­tir de 1836 empezó a dedicarse también al paisaje, y en 1837, a consecuencia, en parte, de sus precarias condiciones de salud, tras­ladóse a Roma, donde instaló un estudio. Visitó, además, toda Italia, sobre todo Ca­labria y los Abruzos, y estuvo asimismo en Córcega, Albania, Grecia, Turquía, Egipto, Siria, Palestina y, a los sesenta años, en la India; allí fue huésped del virrey, lord Northbrook. Las huellas de estos viajes pueden encontrarse en deliciosos Journals (Wiews in Rome and its Environs, 1841; Illustrated Excursions in Italy, 1846; Jour­nal of a Landscape Painter in Grece and Albania, 1851; Journal of a Landscape Pain­ter in Southern Calabria, 1852; Wiews in the Seven Ionian Islands, 1863; Journal of a Landscape Painter in Corsica, 1870) y en muchísimos dibujos y pinturas de tenden­cia clásica, muy diferentes de los sabrosos y grotescos grabados que figuran en sus obras humorísticas.

Después de 1837 efec­tuó sólo breves y esporádicas estancias en Inglaterra; en 1845, empero, tuvo el honor de dar lecciones de dibujo a la reina Vic­toria, y en 1850 la Royal Academy acogió una exposición de sus pinturas. Mantuvo amistad con el poeta Alfred Tennyson, y hasta los últimos años de su vida, pasados preferentemente en San Remo, tuvo fama de conversador elegante y divertido. Su nombre figura entre los primeros que los niños ingleses aprenden a conocer y a amar. Citemos todavía, entre sus obras, Nonsense Songs, Stories and Botany (1870), More Nonsense Songs, etc. (1872), Laughable Lyrics (1877), Nonsense Drolleries, The Owl and the Pussy-Cat, the Duele and the Kangaroo (1889). En esta última fecha apare­ció una edición de las poesías de Tennyson con ilustraciones de Lear. Sus cartas fueron impresas por lady Strachey en 1907; otras vieron la luz en 1911. También con carác­ter póstumo llegaron a la imprenta The Jumblies and Other Nonsense Verses (1900) y, en 1952, una selección de Journals iné­ditos publicada por Herbert van Thal.

C. Izzo