Edme Mariotte

Nació en las cercanías de Dijon (Borgoña) en fecha no precisada exactamente (1620 ?), y murió en París el 12 de mayo de 1684. Desde joven dedicóse a la física, y se mostró partidario de Galileo y Torricelli, cuyas obras fueron el punto de partida de sus estudios. Obtuvo el priorato de Saint-Martin-sous-Beaune, cerca de Dijon; tal cargo le proporcionaba una renta modesta, pero suficiente para vivir. Creada en 1666 la «Académie des Sciences», Mariotte in­gresó en esta entidad aquel mismo año. Genio multiforme, descubrió el punto ciego del ojo, denominado también, por ello, «mancha de Mariotte»; además, inventó nu­merosos aparatos de laboratorio, llevó a cabo muchas investigaciones sobre el flujo de los líquidos bajo los efectos de una pre­sión constante (botella de Mariotte), y de­mostró las leyes de Galileo referentes a la caída de los cuerpos.

Sus obras fueron reunidas en dos ediciones publicadas la pri­mera en Leyden (1717) y la segunda en La Haya (1740); entre las principales cabe mencionar Discurso sobre la naturaleza del aire (v.), Traité du mouvement des eaux et des autres corps fluides, De la végétation des plantes, Traité des couleurs, Nouvelle découverte touchante la vie y Essai de logi­que. El nombre de Mariotte se halla vinculado al descubrimiento de la ley de los gases, que, determinada por el irlandés Boyle (v.), fue, independientemente de éste, encontrada por nuestro autor catorce años después, o sea en 1676; a causa de ello se la denomina ley de Boyle y Mariotte. En sus Éloges des Aca­démiques (sobre los miembros de la «Aca­démie des Sciences» muertos después de 1666), Condorcet dice: «Mariotte es el pri­mero que en Francia ha introducido en la física un espíritu de observación y duda, e inspirado ese escrúpulo y esa cautela, tan necesarios a quienes interrogan la natura­leza e intentan interpretar sus respuestas».

F. Albérgamo