Jacques Maritain

Nació en París el 18 de noviembre de 1882. Hijo de un abogado de Mâcon y sobrino, por parte de su madre, de Jules Favre, parece haber experimentado singularmente la influencia materna; aun cuando el padre fuera católico, administróle el bautismo un pastor protestante. Estudió en la Sorbona durante los años en el curso de los cuales imperaba el «cientismo» (entre sus maestros figuró Félix Le Dantec), y obtuvo los títulos de «licencié ès lettres» y «licencié ès sciences naturelles». «Agrégé» de filosofía en 1905, consiguió una beca me­diante la cual pudo cursar dos años (1906- 1908) de estudios biológicos en Heidelberg, con Hans Driesch. Por aquel entonces contó entre sus amistades a celebridades posterio­res (Ernest Psichari, Charles Péguy, etc.), y conoció a una joven hebrea rusa, Raïssa (diminutivo de Raquel) Urmansov, con la cual se casó. Ésta convirtióse realmente para Maritain en un «auditorium ei simile»; poetisa y colaboradora del filósofo (se le debe, entre otras obras, el texto fundamental de la bio­grafía de Jacques anterior a 1917, Las gran­des amitiés), su vida ha llegado a confun­dirse con la del marido.

Pronto experimen­taron los dos una crisis filosófico-religiosa; Bergson, empero, libróles de los prejuicios del positivismo y les devolvió la confianza en la metafísica, en tanto Léon Bloy, por su parte, revelábales el semblante del catoli­cismo. Este último actuó como padrino en el bautismo de los esposos, que tuvo lugar el 11 de junio de 1906 en la iglesia de Saint- Jean l’Évangeliste de Montmartre. La con­versión constituyó una ruptura brusca; sin embargo, el conocimiento de Santo Tomás de Aquino (estudiado al principio con el auxilio de H. Clérissac, O. P.) aclaró a Maritain su misión filosófica. Inició entonces una in­tensa actividad docente en centros no esta­tales; además, promovió la renovación to­mista y organizó numerosos círculos de estudios (a partir de 1919). Profesor de filo­sofía del Collège Stanislas en 1912, en 1914 fue llamado a enseñar filosofía moderna en el «Institut Catholique» de París (donde, en 1913, había dado una serie de conferencias reunidas luego en su primer volumen, La philosophie bergsonienne, de 1914). En 1917 recibió de la Santa Sede el título de doctor «honoris causa» en filosofía de las universidades pontificias.

En 1933 empezó a enseñar en el Pontifical Institute of Mediaeval Studies de Toronto; ha sido tam­bién profesor de la Princeton University (1941-1942) y de la Columbia Univer­sity (1941-1944). En 1939 el gobierno francés envióle a los Estados Unidos. Durante la guerra fue presidente de la École Libre des Hautes Études Françaises de Nueva York (1943-1944), y un notable animador de la resistencia espiritual frente a las fuerzas anticristianas desatadas en Europa. De 1945 a junio de 1948 representó a su país ante el Vaticano, y desde septiembre de 1948 hasta 1951 fue profesor de la Princeton University (Nueva Jersey), donde sigue dando cursos. En su obra, que abarca ya medio siglo (su primer ensayo filosófico, La science moderne et la Raison, es de 1910), tiende a infundir nueva vida a la «filosofía cristiana» median­te la elaboración de un «tomismo vivo» en el cual, en tanto pretende permanecer rigu­rosamente fiel a los principios tomistas fun­damentales, lleva a cabo una vigorosa reno­vación de la problemática. Sobre todo en el ámbito de la filosofía política, tras el aleja­miento de la Action Française y de Maurras, ha realizado progresos que le convierten en teórico católico de la democracia. Siquiera olvidado por los ambientes universitarios, su influjo fuera de. Francia — singularmente en América — ha sido considerable, aun cuando no siempre admitido sin oposición.

De sus textos, en conjunto unos cincuenta, mencionaremos únicamente los de mayor importancia. En el curso de una primera fase, que se prolonga aproximadamente hasta 1935, prevalecen los estudios de filosofía teorética; de este período cabe citar Art et scolastique (1920), Trois reformateurs (o sea Descartes, Lutero y Rousseau, 1925), Réflexion sur l’intelligence et sur la vie propre (1929), Distinguer por unir ou Les degrés du savoir (importante libro de la epistemología contemporánea, 1932), Sept leçon sur l’être et les premiers principes de la raison spéculative (1934) y Science et sa­gesse (1935). Durante una segunda etapa — sobre todo, según parece, tras la conde­nación pontificia de la Action Française — Maritain trata más bien temas de filosofía prác­tica; la obra maestra de esta fase es el célebre texto Humanisme intégral (1936), junto al cual cabe mencionar Primauté du Spirituel (1927), Du régime temporel et de la liberté (1933), Christianisme et démo­cratie (1942) y Principes d’une politique humaniste (1944). En los años de su misión diplomática en Roma apareció Court traité de l’existence et de l’existant (1947), en tan­to la prolongada permanencia en los Estados Unidos le indujo a publicar obras en inglés: Education of the Cross Roads (1944), Man and the State (1951), Creative Intuition in Art and Poetry (1953).

A. Gallia