Edith Stein

Nació en Breslau (Wroclaw), en Silesia, el 12 de octubre de 1891 y murió en Auschwitz el mes de agosto de 1942. Hija de una familia hebrea practicante, fue edu­cada según las tradiciones de su pueblo y su religión; no obstante, pronto perdió la fe de sus antepasados, a pesar de lo cual conservó, empero, un ideal moral intenso. Sedienta de verdad, dedicóse todavía muy joven a los estudios filosóficos. Frecuentó la Universidad de su ciudad natal y las de Gotinga y Friburgo de Brisgovia. En esta última fue discípula del filósofo E. Husserl (v.), y luego de haberse graduado en Filosofía (1916), auxiliar del mismo durante breve tiempo. Tras la muerte de un colega suyo, Adolf Reinach, vivió en casa de su viuda y se encargó de la ordenación de los textos del difunto. Allí se relacionó por vez pri­mera con un cristianismo vivo, en el seno de una familia duramente probada por el dolor. El contacto con Max Scheler (v.) y, finalmente, la lectura de la Vida (v.) de Santa Teresa de Ávila ayudáronla a con­vencerse de la verdad del catolicismo. El primer día del año 1922 recibió el bautismo y asumió los nombres de Theresia Hedwig. Entre 1923 y 1931 enseñó en el instituto de Santa Magdalena de Speyer, perteneciente a la orden dominicana, y vivió junto a las monjas como una de ellas. En 1932 fue lla­mada al Instituto Germánico de Pedagogía Científica de Münster.

Su actividad pública, empero, viose bruscamente interrumpida por el principio de la persecución contra los judíos, circunstancia que Stein consideró pro­picia para la realización de un sueño acari­ciado hacía ya largo tiempo y para ofrecerse a Dios por la salvación de su pueblo; y así, pidió, con una humildad conmovedora, ser admitida en el convento de carmelitas de Kóln-Lidenthal. En el acto de la toma de hábito (abril de 1934) le fue impuesto el nombre de Theresia Benedikta de la Cruz. Durante el período 1930-33 se había dedi­cado a los temas de pedagogía y formación femenina. Los textos de estos años, junto con un breve ensayo sobre Santa Isabel de Hungría, fueron reunidos en el volumen Formación y vocación de la mujer [Frauenbildung und Frauenberufe, 1949]. En el curso del primer año de vida carmelita escribió La oración de la Iglesia [Das Gebet der Kirche] y El misterio de Navidad [Das W eihnachtsgeheimnis], dos interesan­tes opúsculos llenos de profundo y genuino sentimiento religioso.

Luego, por consejo de sus superioras, compuso la monumental obra El ser finito y el ser eterno [Endliches und ewiges Sein, 1950], en la que examina todo lo creado e increado para llevar a cabo una síntesis entre Santo Tomás de Aquino y la filosofía moderna; en cuanto a esta última dio una preferencia singular a la ideología de la escuela fenomenológica de Husserl. Cuando previo el recrudecimiento de la persecución contra los hebreos y ad­virtió el peligro que su presencia entrañaba para el cenobio, pidió ser trasladada al ex­tranjero; y así, la última noche del año 1938 fue acompañada por un médico amigo hasta la frontera de Holanda, país en el cual recibió acogimiento en el convento de Echt. Allí escribió su última y segunda gran obra: La ciencia de la Cruz [Kreuzwissenschaft, 1950], interpretación de la mística de San Juan de la Cruz a la luz del método fenomenológico; pero antes de dar fin al manuscrito fue detenida en represalia, el 2 de agosto de 1942, por la policía alemana (Ho­landa había sido, mientras tanto, invadida y ocupada), y obligada por la fuerza a salir de Echt.

Llevada primeramente al campo de concentración de Amerfoort y luego al de Westerbork, fue vista por última vez en la estación de Schifferstadt, en un vagón precintado, por una de sus alumnas, a la que dijo: «Saluda en mi nombre a las her­manas de Speyer y diles que me llevan hacia el Este…» El viaje terminó en el campo de Auschwitz y en la cámara de gas. En 1950 los editores Herder (Alemania) y Nauwelaerts (Bélgica) iniciaron conjunta­mente la publicación, en cinco tomos, de las principales obras de la autora. Una intere­sante antología de las mismas vio la luz en Londres en una traducción inglesa de H. Graef (ed. P. Owen, 1956).

D. Gatti