Diego de Saavedra Fajardo

Nació el 6 de mayo de 1584 en Algezares (Murcia) y murió el 24 de agosto de 1648 en Madrid. Perteneciente a una familia noble y rica, fue inclinado a la carrera eclesiástica; in­gresó en el seminario de Murcia y cursó luego los estudios jurídicos y canónicos en Salamanca, donde se graduó. Pasó todavía muy joven a la diplomacia, y a los veintidós años era secretario particular del cardenal Gaspar Borja, embajador de España en el Vaticano. A partir de entonces residió mucho tiempo en Roma, donde con seguri­dad se hallaba todavía en 1621 (en la época del cónclave que eligió papa a Grego­rio XV), y probablemente aún en 1623 (cuando se reunió el que elevó al Pontifi­cado a Urbano VIII). Durante cierto pe­ríodo ocupó algunos cargos en la curia eclesiástica de Nápoles, donde fue también procurador de Felipe IV.

En compensación de esta actividad recibió una canonjía en Santiago de Compostela, siquiera no estu­viese en posesión (no iba a estarlo jamás) de las órdenes sagradas; por lo demás, se trata de una dignidad que no habría de desempeñar nunca. Tras la primera etapa de permanencia en Roma llevó a cabo di­versas misiones en algunas importantes cortes y ciudades europeas; asistió, por ejemplo, en Ratisbona a la elevación de Femando III al trono del Rey de los Ro­manos, representó a España en Baviera y asistió a ocho dietas celebradas en varios lugares. Se le consideró uno de los más sagaces diplomáticos de Europa. Luego de otra estancia en la Ciudad Eterna (a donde regresó en 1633), nuevamente como secre­tario del cardenal Borja, y, después, en calidad de sucesor suyo en la embajada de España, fue enviado en 1644 como pleni­potenciario al Congreso de Münster, y tuvo a su cargo la preparación y redacción de los tratados que habían de concluirse (1646) con las ciudades hanseáticas y los Estados Generales de las Provincias Unidas.

Él mismo proporcionó gran parte de los deta­lles de su labor en el prólogo de su obra más célebre, Idea de un Príncipe político cristiano representada en cien Empresas (1640, v.). Es también un texto importante de S. F. la República literaria (v.), que apareció con carácter póstumo en 1655. Su agitada existencia concluyó en medio de los más altos reconocimientos y honores; entre otras dignidades se le concedieron las de caballero de Santiago y miembro del Con­sejo de Indias.

G. C. Rossi