Charles-Victor de Bonstetten

Nació en Berna el 3 de septiembre de 1745 y murió en Gi­nebra el 3 de febrero de 1832. Descendien­te de una familia de barones del Sacro Im­perio Romano, inclinóse al principio hacia la vida pública y aceptó importantes cargos administrativos, entre ellos el de inspector de los municipios del Tesino (1795-97).

Sin embargo, la caída de Berna en poder de los franceses le indujo a abandonar tales actividades (1798); y así dejó Suiza y mar­chó a Copenhague, donde permaneció has­ta 1801. En 1802 y 1803 acompañó a F. Brun por alemania e Italia, y luego fijó su resi­dencia en Ginebra.

La proximidad del casti­llo de Coppet le atrajo definitivamente al reino de las letras y a la órbita de Mme. de Staël. Cuando joven, había sido discípulo del naturalista y filósofo Bonnet, y, a causa de ello, nunca viose completamente libre del naturalismo; lo manifiestan aún los Études de l’homme (1821), que resultan, no obs­tante, un intento espiritualista.

A pesar de los numerosos vínculos con la tradición, entran cada vez más en la nueva atmósfera romántica Voyage sur le scéne des six derniers livres de l’«Énéide» (1804), cuyos vi­gorosos fragmentos poéticos sobre el cam­po romano anticipan hasta cierto punto la célebre carta de Chateaubriand; El hombre meridional y el hombre nórdico (1824, v.). y La Scandinavie et les Alpes (1826), posi­blemente la primera revelación del mundo lírico y mitológico escandinavo ofrecida a los latinos.

Se trata de obras que, si bien no llegan nunca a la categoría de síntesis geniales y originales, documentan feliz­mente el tránsito del mundo racionalista y clasicista del siglo XVIII al romántico del siglo XIX.

C. Falconi