Nació en Nápoles el 21 de marzo de 1826 y murió en Torre del Greco el 22 de octubre de 1895. Huérfano a los diez años, fue inclinado por su padrastro Saverio Baldacchini, notable escritor y poeta, a los estudios humanísticos.
Ya antes de los veinte años publicó una disertación sobre Plotino, y algo más tarde, en 1847, la traducción y el comentario al Filebo, al que seguirían posteriormente los restantes diálogos platónicos. Las vicisitudes políticas le llevaron a Florencia, Turín y Stresa, donde entabló relaciones con Manzoni y Rosmini.
Libertado el territorio lombardo, recibió de Cavour la cátedra de filosofía de la Universidad de Pavía y fue elegido diputado. Vuelto a Nápoles, después de la unificación del país entregóse casi por completo a la política. Ministro y nuevamente diputado en varias ocasiones, vinculó su nombre, con todo, a textos diversos, de carácter histórico, literario y filosófico.
Fundó y dirigió varios periódicos y escribió artículos acerca de filosofía, política, religión, economía y otras materias (Discorsi e saggi sulla pubblica istruzione, Retratos contemporáneos, v.); entre sus trabajos originales sobre filosofía, citamos Las stresianas (v.).
F. Catalano

