Carl Sternheim

Nació el 1.° de abril de 1878 en Leipzig, y murió el 3 de noviem­bre de 1942 en Bruselas. Fue hijo de un banquero, y espiritualmente heredero del culto judaísmo alemán que, sin embargo, no había logrado todavía la igualdad jurí­dica en la Alemania guillermina. Su padre era propietario del periódico Hannoversches Tageblatt [Diario de Hannover], y su tío paterno dueño del teatro berlinés «Belle- Alliance». A los quince años escribió su primera obra, La cruz de hierro [Das eiserne Kreuz], elogiada por Otto Brahm, pero no representada; en 1902 llevó a la escena, en el teatro de la corte de Dresde, su dra­ma en tres actos Auf Krugdorf, que fue du­ramente censurado por el rey de Sajonia. Las obras siguientes, el poema dramático Ulrich und Brigitte (1904) y la tragedia mís­tica Don Juan (1906), se mueven todavía en el campo de la tradición clásico-romántica. Hasta el año 1908 aproximadamente, luego de su segundo matrimonio y su traslado a Munich, no. alcanzó Sternheim su definitiva con­cepción de la vida.

En 1922, finalmente, acabó el ciclo dramático De la vida heroica burguesa [Aws dem bürgerlichen Heldenle- ben], integrado por ocho dramas. Por aquel entonces las representaciones se veían siem­pre amenazadas por el veto de la censura; incluso más tarde, el autor siguió encon­trando numerosos obstáculos a causa de la oposición de las tendencias políticas oficia­les. Él mismo consideró su misión como la de «médico de su tiempo»; sometió, en efecto, las bases ideológicas y políticas del reinado de los Hohenzollem a una crítica rigurosa e implacable. Su método terapéu­tico resultaba hasta cierto punto psicoanalítico: Sternheim procuró llevar los «complejos» más recónditos de la burguesía alemana a la luz de la conciencia, e intentó curarlos me­diante la sátira. Con frecuencia la intriga de sus dramas es trivial; así ocurre, por ejemplo, en Los pantalones [Die Hose]. La verdadera y más valiosa esencia de aquéllos reside en el despojamiento y el análi­sis de la moral burguesa, y en la manifesta­ción de la retórica de la clase dirigente de la época guillermina, mediante un lenguaje reducido a una función de estructura.

La producción narrativa del autor, el cuento Busekow (1913) y la Crónica a partir del principio del siglo XX [Chronik von des zwanzigsten Jahrhunderts Beginn, 1918], continúa el análisis crítico de su tiempo, aun cuando sin alcanzar la espontánea grandeza de las obras dramáticas. En 1924 Sternheim publicó todavía el drama Oscar Wilde, artísticamen­te inferior a los anteriores, siquiera notable porque su defensa del rechazado y del proscrito no desarrolla únicamente una crí­tica negativa, antes bien, eleva su mensaje a nivel de lo eternamente humano. Los odiosos ataques dirigidos contra el escritor y su producción, y el boicot cada vez mayor, bajo la república de Weimar, a este mordaz crítico de los errores de la nación alemana, minaron la salud de Sternheim. En 1928 sufrió un colapso nervioso del que no se restablecería, y que puso fin a su actividad literaria. En 1930 emigró a Bélgica, y en 1936 publicó su último texto, La Europa anterior a la guerra en la trayectoria de mi vida [Vorkriegseuropa im Gleichnis meines Lebens]. Este mismo año le abandonó su tercera esposa, Pamela, hija del poeta Wedekind (v.). Solo y gravemente enfermo, pasó en Bruselas el último período de su vida bajo la amenaza directa de la ocupación nazi.

U. Seelmann-Eggebert