Nacido en La Paz en 1879 y m. en Chulumani en 1946. Arguedas, una de las figuras más interesantes y discutidas de las letras hispanoamericanas, era abogado y fue diputado (1917) y diplomático, pues representó a su país en diversos cargos en París (1922), en Londres y en Colombia (1929-1930); estuvo también en España.
Dos grandes corrientes europeas influyeron en su formación: el naturalismo francés que representa Flaubert y el inconformismo español de la generación del 98, especialmente a través del Maeztu de la primera época y de.
Unamuno; pero probablemente es Joaquín Costa el que deja más profundas huellas en su espíritu. Sus compatriotas lo acusan de haber motivado con su pesimismo la leyenda negra y de incapacidad que se ha forjado alrededor de Bolivia, y recargan un tanto las tintas acerca de sus descuidos sintácticos y la posible falta de comprensión al describir y enjuiciar al pueblo y a los hombres de su patria.
Sin embargo, el hombre que describe las taras de su país en Pueblo enfermo (v.), admirable ensayo que cualquier pueblo desearía como base para reconocerse y superarse, y canta el dolor y las angustias de una raza que lucha contra la adversidad con una grandeza titánica idealizada en manos del artista, en Raza de bronce (v.), es indudablemente la primera figura literaria de su país y uno de los gran-des escritores hispanoamericanos.
El hecho de que en su novela La danza de las sombras (1934) el autor se deje impresionar por prejuicios raciales y apunte orientaciones de influencia totalitaria es algo que no puede servir para enjuiciar su vida y su obra, amplia y fecunda, como indican los títulos de otros libros suyos: Pisagua, Vida criolla (uno de sus mejores logros), La fundación de la República, Los caudillos letrados, La plebe en acción, La dictadura y la anarquía y Los caudillos bárbaros, novelas y ensayos en los que desfilan los hombres y los paisajes de su pueblo con sorprendente intensidad y sencillez.
Pero además hay otro aspecto en la obra de Arguedas, ya dibujado a través de muchos de los trabajos citados, que bastaría para acreditar a un hombre de letras: el representado por los diez volúmenes de su Historia general de Bolivia, obra monumental que nos descubre al historiador objetivo y al investigador de orientación científica que no se deja sorprender ni influir por la pasión patriotera porque desea hacer de su país una patria moderna, en consonancia con los adelantos del progreso. Arguedas es el gran escritor cuya pluma duele, pero cura y regenera.
J. Sapiña

