Bartolomé de Torres Naharro

Nació en la Torre de Miguel Sesmero, cerca de Ba­dajoz, en una fecha no conocida con pre­cisión (1476?), y murió probablemente hacia 1524, o, según otros, en torno a 1531. Sus obras dramáticas permiten creer que debió de tener experiencia de la vida militar. En ocasión de un naufragio cayó en poder de los piratas berberiscos de Argel, pero luego fue rescatado. Parece haber recibido las órdenes sagradas en Italia; aquí vivió en Roma y Nápoles, donde publicó en 1517 La propaladla (v,), que contiene las comedias Himenea, Aquilana, Calamita, Jacinta, Se­rafina, Trofea, Soldadesca y Tinellaria (v. Comedia llamada Seraphina).

El prólogo que precede a esta colección induce a considerar a Torres Naharro como primer teórico de la co­media española. En este proemio figura una carta en latín de Mesinerius Barberius Aurelianensis (nombre latinizado de cierto Messiner Barbier de Orleáns, no mejor co­nocido) dirigida al humanista parisiense Badio Ascensio (1462-1535), de la que proceden los escasos datos biográficos que se conservan de nuestro autor. Conocía, indu­dablemente, el latín, el italiano, el francés y el portugués, lenguas que empleó en sus obras como recurso cómico, y escribió diver­sas poesías en el segundo de los menciona­dos idiomas. Fue protegido por el cardenal Bernardino de Carvajal. Su Tinellaria se representó ante León X y el cardenal Julio de Médicis, señor de Torres Naharro y futuro papa Clemente VII.

Entre sus poesías compuestas en español, incluidas en la corriente erasmiana por su tono duramente anticlerical (son famosas las invectivas contra Roma), cabe mencionar Salmo en la gloriosa vic­toria que los españoles ovieron contra vene­cianos (en memoria de la batalla de la Motta, ganada en 1513 por las fuerzas españolas), Retracto (1515), Lamentaciones de amor y Epístola recordatoria, escrita en nombre de una dama valenciana para el esposo de la misma, que residía en Roma. Torres Naharro, antecesor de los autores de pasos y entremeses, ejerció una influencia directa sobre Gil Vicente, Diego de Ávila, Tanco, Negueruela, A. de Prado y muchos comediógrafos del siglo XVI.

F. Huarte