Nacido en 1551 y m. el 26 de mayo de 1594. Es el primer gran lírico húngaro. Descendiente de una rica y poderosa familia protestante, fue orientado hacia los estudios clásicos por su preceptor Pedro Bornemisza, predicador luterano, poeta y fecundo escritor.
Andando el tiempo, Balassa amplió su cultura literaria con el conocimiento de Petrarca, los líricos antiguos, los humanistas y los poetas italianos contemporáneos, y también de la poesía popular húngara, polaca y alemana.
Ingenio inquieto, espontáneo y singular, brilló cuando joven en las cortes de Viena, Transilvania y Polonia, y, en pos de la gloria militar, distinguióse en las luchas contra los turcos. Sin embargo, sus anhelos de obtener el mando de alguna fortaleza no se vieron satisfechos, y más aún que tales desilusiones le hirió la dureza con que vio rechazado su ardiente amor hacia Ana Losonczy. Retirado a sus castillos, abandonóse a las pasiones más desenfrenadas, y posteriormente se casó con una prima.
Sin embargo, la familia de ésta no tardó en iniciar contra él un proceso por incesto, que terminó con la anulación del matrimonio y la ruina económica de Balassa Pasó los últimos años de su vida en Polonia, y en este período llegó incluso a dedicarse al comercio de vinos.
Fracasado en todas sus empresas, en otoño de 1593 volvió a su patria, y murió como simple soldado en la defensa de Esztergom. La agitación atroz de su carácter y de su existencia no halló equilibrio sino en la poesía; sus experiencias espirituales más profundas fueron el remordimiento y el afán de pureza y de paz con Dios.
Por esta causa la posteridad le honró largamente sólo cual maestro del canto religioso (v. Cantos devotos), cuando, en realidad, también en las poesías de inspiración profana resultó verdadero poeta y adelantóse en mucho a su época. Nadie antes que él había exaltado en la lengua magiar la viril y heroica belleza de la vida militar, y ningún otro autor poético húngaro poseyó un sentimiento de naturaleza tan profundo como el suyo.
Sólo en sus canciones amorosas (v. Cantos de amor) cabe hallar elementos procedentes de fuentes extranjeras; a pesar de ello, no se convierte en esclavo de la moda internacional del petrarquismo tardío.
E. Várady

