Nacido en Bucarest en 1819 y m. en Palermo el 16 de noviembre de 1852. Era hijo de una familia noble, y se llamaba Petrescu: Báicescu era el apellido de su madre.
Estudió en S. Sava e ingresó en el Ejército, que juzgó siempre el instrumento más valioso para llevar a la práctica los planes políticos. Complicado en una conjuración en favor de la unidad del país, fue detenido; y salió de la cárcel, físicamente debilitado, en 1843.
Junto con figuras de tendencia liberal de Rumania y Francia, y a través de sociedades secretas de carbonarios, preparó la revolución de 1848, en la que destacó en su calidad de secretario del Gobierno provisional.
Fracasado el movimiento, y luego de haber intentado en vano unir contra los rusos a fuerzas rumanas y húngaras, pudo llegar en 1849 a París y luego a Londres; a partir de entonces se convertiría en el más ardiente animador de la resurrección política de su país.
Consumido por las dificultades económicas, las divergencias con los compañeros y la tuberculosis, trató de volver a Rumania para ver a su madre; pero viose obligado a retirarse a Italia, donde murió en Palermo.
A su actividad política unió siempre la de historiador, en el curso de la cual buscó en el pasado el espíritu nacional de independencia que trataba de vivificar en los rumanos.
Entre sus obras figuran: Magazin istoric pentru Dacia (1845-47), Drepturile Románilor catre Inalta Poartá (1848), Question économique des principautés danubiennes (1850), Historia de los rumanos bajo el príncipe Miguel el Bravo (v.), Manualul bunului román (1903).
R. Del Conté

