Araquel de Siunik

Nacido en la provin­cia de Siunik hacia 1350; se ignora la fecha de su muerte. Entró muy joven en el con­vento de Tathev, uno de los más antiguos y famosos de Armenia.

Realizó en él los es­tudios y abrazó la vida religiosa bajo los auspicios de Gregorio de Tathev, superior del convento y metropolitano de Siunik, conocido autor de obras religiosas y adver­sario fanático de los unitarios y de la Igle­sia latina.

Debió ser consagrado obispo an­tes de 1401, porque a partir de esta fecha se llama en sus poemas «Ter (señor) Araquel, título dado a los obispos. Viviendo todavía Gregorio y por deseo expreso de éste le sucedió como superior en el convento y como metropolitano de Siunik. Carecemos de noticias sobre la última parte de su vida.

Encontramos un elogio de él en el historia­dor contemporáneo Tomás de Mezop. Araquel vivió en uno de los períodos más turbulen­tos de la historia armenia, cuando la horda tártara de Tamerlán sembraba la destruc­ción y la muerte en todo el país.

El docu­mento más importante de su producción poética es el Libro de Adán (v. Adán), com­puesto por consejo de Gregorio en 1401 y corregido en años sucesivos en dos nuevas redacciones. Compuso también numerosos himnos a la Virgen y a varios santos; cán­ticos sobre la Natividad, Pasión, Resurrec­ción y sobre todo una serie de poemas que, como una especie de pequeña Divina Co­media oriental, describen el viaje del alma por el más allá, con logradas descripciones del juicio universal, las penas del infierno y los goces del paraíso.

Entre sus obras en prosa figuran una treintena de homilías, un comentario a la gramática, otro comen­tario al Libro de las definiciones de David el Invencible, etc.

G. Bolognesi