Antonio Palomino de Castro y Velasco

Nació cerca de Córdoba en 1653, murió en Madrid en 1726. Muy joven se trasladó a Córdoba, donde su padre, don Bernabé, le puso a estudiar Teología y Jurispruden­cia; pero su vocación era la pintura y se adscribió a la escuela de Juan de Valdés Leal. En 1678, con recomendaciones de su paisano don Juan de Alfaro, fue acogido en Madrid en el ambiente de la corte, y allí se hizo amigo de Juan Carreño y de Coe- 11o, y tal éxito obtuvieron sus cuadros, que en 1697 era nombrado pintor honorario de Carlos II. Dejó pinturas en Valencia (1697), en Salamanca (1707) y en Granada (1712). Pero más que por las obras pictóricas, es famoso Palomino por su tratado El museo pictó­rico (v.), del que publicó en 1715 el pri­mero de los tres volúmenes, el último de los cuales, El Parnaso español pintoresco laureado (1725), le valió el título de «Vasari español» por sus abundantes noticias sobre los pintores ibéricos de los siglos XVI y XVII. En 1725 perdió a su mujer, y fue tal su dolor que le indujo a hacerse fraile. Pero ni aun así encontró la paz y un año más tarde siguió a su consorte en la tumba.

A. Pallucchini