Antoine de Montchrétien

Nació en Falaise hacia 1575 y murió en Tourailles el 7 de octubre de 1621. Hijo de un farmacéutico, quedó pronto huérfano de padre y fue con­fiado a un tutor. Su carácter inquieto y pen­denciero le arrastró en numerosas ocasiones a peleas y duelos. El dinero ganado en una causa le permitió llevar una vida desaho­gada y añadir a su nombre el título de «señor de Vasteville», que aparece también al frente de su colección de tragedias pu­blicada en Rouen en 1601. La colección comprende: La Carthaginoise ou la Liberté (ya publicada en Caen en 1596 con el título de Sophonisbe), La escocesa o María Estuardo (v. María Estuardo), Les lacénes ou la Constance, David ou l’Adultere, Aman ou la Vanité; además, un pequeño poema, Susanne, y una «bergerie» en prosa. En una re­copilación posterior (1604) se incluye una nueva tragedia, Héctor.

En 1605 hubo de escapar Montchrétien a Inglaterra para eludir la pena en que había incurrido a consecuencia de la muerte en duelo del señor de Grichy- Moines. Gracias a la intervención de Jacobo I, al que había dedicado L’Escossoise, pudo regresar a Francia hacia 1610, a fina­les del reinado de Enrique IV. Entretanto, se había despertado en él un nuevo e in­tenso interés por la actividad manufactu­rera y por los problemas económicos. En 1615 publicó el Tratado de economía polí­tica (v.), en el que por primera vez se adopta tal expresión como título de un libro. Al éxito del título no ha acompañado una análoga valoración favorable de la obra, por cuanto la mayor parte de los críticos la han juzgado como vulgar y que no rebasa en ningún aspecto la literatura mercantil de su época. Todo lo más se re­conoce que Montchrétien da pruebas de un sólido sen­tido común: la afición mercantilista por las «artes», es decir, por las industrias, no le hace olvidar la agricultura; profetiza el retomo a la tierra de cuantos se habían alejado de ella por diferentes motivos y propugna también una mejora de los culti­vos para aliviar la gran miseria de los cam­pesinos.

Existen también en Montchrétien aspectos que son una anticipación del pensamiento de los economistas del siglo XVIII, entre otros la aspiración a un soberano ilustrado, abierto y comprensivo a las exigencias de la producción industrial y agrícola y aliado, por lo tanto, de la clase burguesa. Pero estas indicaciones suyas cayeron en el vacío y su libro tuvo escasos lectores. Creyó en­contrar mayor comprensión entre los hu­gonotes, y fue muerto precisamente cuando reclutaba soldados para los protestantes.

F. Catalano