Ambrosio Teodosio Macrobio

«Nacido bajo otro cielo», posiblemente africano, vi­vió en Roma, donde poseyó la dignidad senatorial en los siglos IV y V; es decir, du­rante un período agitado, penoso, en que la civilización antigua se iba apagando poco a poco y cedía al impulso de un cristianismo lleno de vigor. Personaje inquieto y desorien­tado, como casi todos los de la última época romana; los ojos vueltos hacia figuras rele­vantes y los tiempos pretéritos, de cuya perennidad quiso persuadirse y convencer asimismo a los siglos, recoge la voz del pa­sado, a través de sus pensadores, eruditos y poetas, para transmitirla a las generacio­nes contemporáneas y futuras. Pertene­ciente a la sociedad culta de su tiempo, amigo de los Símacos y Nicómacos, alto funcionario del Imperio, con cargos hono­ríficos en Roma y fuera de ella, prefecto, posiblemente, en Hispania en 399 y procón­sul de África en 410, resumía en sí todas las cualidades del «vir clarissimus et illustris».

De su primer texto De differentiis et societatibus Graeci Latinique verbi, de carácter gramatical y didáctico, poseemos sólo algu­nos fragmentos con la dedicatoria a Símaco. Macrobio, empero, más bien que gramático sintióse filósofo, político y aficionado a las antigüe­dades. En los Commentarii in Somnium Scipionis, comentario al Sueño de Escipión ciceroniano, introdujo sus criterios filosófi­cos, inspirados en los principios e ideales del neoplatonismo contemporáneo, y, me­diante calurosas discusiones sobre la natu­raleza del alma, de Dios, del universo y de los astros, abrió el camino a las interpreta­ciones alegóricas, místicas y astrológicas que pasaron a la doctrina medieval. En particular expone su creencia en la eternidad del mundo; pero todo lo que éste contiene está sujeto a destrucciones parciales y a renacer a través de perpetuas revoluciones. De ahí surgió tal vez la idea de un Macrobio cris­tiano; en realidad nuestro autor se revela tal como es, con su ideal pagano, portavoz de la Roma política e intelectual de la época, en las Saturnales (v.), su obra más importante.