Es el nombre con que se indica al desconocido autor de un Comentario a San Pablo (v.) que en la Edad Media, o acaso antes, había sido atribuido a San Ambrosio, quizá porque éste, en una carta suya (la XXXVII), había prometido unas homilías sobre San Pablo. Pero la crítica reconoció falsa la paternidad ambrosiana, sin llegar, por otra parte, a identificar a su autor.
Las hipótesis emitidas sucesivamente por Morin, que quiso identificarlo primero con Isaac Judeo, que luchó en Roma contra el papa Dámaso — y el comentario fue escrito bajo su pontificado (366-384), como se deduce de «En I Tim., III, 14» — y fue desterrado por Graciano a España; después, con Décimo Hilariano Hilario, político del que no ha quedado ningún indicio de actividad literaria, y por último con Emiliano Dextro, hijo de Paciano de Barcelona, han fracasado todas, y como la crítica no puede exponer otras hipótesis, al nombre de Ambrosiáster corresponde una obra, no un autor.
G. Lazzati

