Ambroise Thomas

Nació en Metz el 5 de agosto de 1811 y murió el 12 de febrero de 1896 en París. Hijo de un músico, aprendió muy pronto a tocar el piano y el violín. Ingresado en 1828 en el Conservatorio de la capital francesa, estudió en él con Kalkbrenner, Barbereau y Lesueur, y en 1832 consiguió el Grand Prix de Rome. De la Ciudad Eterna regresó con numerosas com­posiciones, entre las cuales figuraba una Misa de Requiem. Diose a conocer en la Opéra Comique con La double échelle (1837), obra a la que siguieron Le perruquier de la régence (1838), Le panier flueri (1839), Le comte de Carmagnole (1841, v. El conde de Carmagriola), tras un desafortunado pa­réntesis en la Opéra, y siempre con éxito creciente, Angélique et Médor (1843), Le Caïd (1849), Le songe d’une nuit d’été (1850), Raymond (1851), La Tonelli (1853), La cour de Célimène (1855), Psyché (1857), Le carnaval de Venise (1857) y Le roman d’Elvire (1860).

Alcanzó un verdadero triun­fo Mignon (1866, v.), cuyo texto inspira­ron Barbier y Carré en Wilhelm Meister, de Goethe: «una ópera graciosa y honesta, escrita con mano segura y ligera al mismo tiempo, rica en melodías agradables y emo­tivamente sentimentales, tal vez excesivas, técnicamente correcta y mundanamente pla­centera». (Mila). Luego, el compositor aban­donó su inspiración genuina, elegiaca y agraciada, y se entregó a proyectos más amplios y no adecuados a sus posibilidades. Ramlet (v.), empero, obra presentada en 1868 en la Opéra, agradó muchísimo al público y le valió a T., entre otros reconoci­mientos, suceder a Auber en la dirección del Conservatorio de París (1872).

Ocupado completamente por el nuevo cargo, Thomas dis­minuye el ritmo de su labor de composi­ción; en el curso de los últimos veinte años de su vida escribió únicamente la ópera Françoise de Rimini (1882) y el ballet La tempête (1889), ambas obras dadas a cono­cer en la Opéra. Además de la producción teatral del autor ha llegado también hasta nosotros gran número de oratorios, misas, motetes y cantos corales, entre ellos los Choeurs Orphéoniques, muy populares en toda Francia.

Ocupado completamente por el nuevo cargo, Thomas dis­minuye el ritmo de su labor de composi­ción; en el curso de los últimos veinte años de su vida escribió únicamente la ópera Françoise de Rimini (1882) y el ballet La tempête (1889), ambas obras dadas a cono­cer en la Opéra. Además de la producción teatral del autor ha llegado también hasta nosotros gran número de oratorios, misas, motetes y cantos corales, entre ellos los Choeurs Orphéoniques, muy populares en toda Francia.

C. Marinelli