Alí Bey

(Domènec Badia i Leblich). Viajero y geógrafo catalán. N. en Barce­lona en 1766, m. en Damasco en 1822. Estu­dió en la Lonja de su ciudad natal.

Incli­nado a los estudios geográficos y resuelto a penetrar en Marruecos con fines cientí­ficos, de acuerdo con el geógrafo y natu­ralista Simón de Rojas Clemente, pasó a Valencia a estudiar el árabe.

En 1802 rea­lizó con su colega un primer viaje al África, fruto del cual fue una colección de curiosidades geográficas que el explo­rador mandó al Gabinete de Historia Natu­ral de Madrid. Animado por el éxito de esta expedición y de acuerdo con Carlos IV y el ministro Godoy, decidió dar a su próxima exploración un carácter político.

A tal efecto, tomó el nombre de Alí Bey el Abbasi, supuesto príncipe de la fami­lia de los Abbasidas; se sometió a la cir­cuncisión y partió de Cádiz para Tánger el 17 de junio de 1803. Vestido de árabe noble y con un perfecto dominio de la lengua fue recibido con todos los honores por el emperador, que nada sospechó.

Vi­sitó sin contratiempo Trípoli, Acre, penetró en la Meca y llegó al Cairo; en todas partes fue agasajado por las autoridades. El 9 de mayo de 1808 llegó enfermo a Bayona. España estaba entonces en poder de los franceses y Carlos IV y Fernando VII se encontraban en Bayona a merced de Napoleón.

Entrevistóse por fin con Carlos IV. a quien presentó los dibujos y planos de los países que había recorrido e hízole presente la importancia que su viaje podía tener para España, pero el ex rey confesóle su situación de absoluta impotencia, y le aconsejó que procurase ver a Napoleón y ponerse a sus órdenes.

Alí quiso negarse a ello, pero Carlos le ordenó terminante­mente que le obedeciera. Salió para Madrid y acabó por abrazar el partido de José Bonaparte. Fue intendente de Sevilla, gobernador de Córdoba, y al retirarse el rey intruso formó parte de su comitiva. Llegado a París, Napoleón le envió a la India en misión política después de nom­brarle mariscal de campo.

Salió de París con el nombre de Alí Othman y dirigióse a Damasco, pero el bajá, aleccionado por la diplomacia inglesa, descubrió su verda­dera personalidad. A los pocos días moría misteriosamente, según se cree envenenado en un convite que le dio el bajá. Otros bió­grafos opinan que murió de disentería. Su obra principal es la titulada Voyages d’Ali Bey en Afrique et en Asie pendant les années 1803, 1804, 1805, 1806 y 1807, publi­cada en París en 1814.

En 1816 apareció la edición inglesa y en 1836 la castellana. Tra­ducida la obra al catalán, se editó en Bar­celona en el 1888 (v. Viajes). Alí fue el pri­mer cristiano que visitó la Meca y que dio a conocer su famoso templo a los euro­peos.