Nació en Lautenburg (Prusia occidental) el 15 de octubre de 1895 y murió en Lugano el 3 de octubre de 1952. Pasó su juventud en Berlín, entró como lector en la casa editora Georg Müller de Munich; de 1918 a 1920 fue «Dramaturg» (aproximadamente director literario) de los Kammerspiele de aquella ciudad. Vivió después como escritor libre, haciendo frecuentes estancias en Fiésole, donde se estableció definitivamente en 1933, obligado a abandonar Alemania a causa del advenimiento del régimen nacionalsocialista. En 1938 marchó a Francia y de allí, en 1941, pasó a Los Ángeles y a Beverly-Hills en California. Pasó de la lírica, en la que se pueden hallar huellas y vínculos con el movimiento expresionista (Cantos de la sonrisa y de la necesidad [Lieder vom Lächeln und der Not, 1917]; Nuevas Poesías [Neue Gedichte, 1920], a la novela, que le proporcionó notable fama internacional.
Después de la novela de ambiente italiano Hermanos Brüder, 1924, su primer gran éxito fue El patriota [Der Patriot, 1925], retrato del zar Pablo I de Rusia, loco y esclavo del poder, que acaba siendo muerto por amor a la patria por su mismo favorito, el cual se mata ¡a su vez. Trasladado al teatro por él mismo, ha sido representado a menudo; y luego pasó al cine. Su obra maestra es El diablo [Der Teufel, 1926], retrato de Luis XI de Francia y de su confidente, un barbero de Gante. Sobre un fondo histórico, Neumann, con un lenguaje musical y dinámico, crea, encuadrándolos en una acción densa de tensión dramática, personajes fuertemente pasionales, en los que se reconocen tipos de hombres contradictorios y problemáticos. Una caracterización psicológica de los impulsos y de las tendencias racionales que empujan al hombre por la ruta de los acontecimientos y le hacen perecer, se encuentra estrechamente unida al juego de la intriga política. Las novelas Rebeldes [Rebellen, 1927] y Guerra (1928) describen las batallas del «Risorgimento» italiano contra Austria en la primera mitad del siglo XIX.
En El héroe [Der Held, 1930] trató el tema entonces de actualidad del delito político; El espejo de los locos [Der Narrenspiegel, 1932] describe con agradable vena humorística la vida del tosco y bonachón duque Enrique II de Liegnitz, siempre embriagado y presa siempre de dificultades económicas. La trilogía El nuevo César [Neuer Casar, 1934], El imperio [Das Kaiserreich, 1936] y Los amigos del pueblo [Die Volksfreunde, 1941], relata la vida de Napoleón III, la historia de su imperio entre burguesía, dictadura y revolución, dándonos así una especie de «tragedia del siglo XIX». Las novelas posteriores, La fuente de oro [Die Goldquelle, 1938], Eran seis [Es waren ihrer sechs, 1944], historia novelada de la sublevación trágicamente terminada, que algunos estudiantes de Munich (los hermanos Scholl, el profesor Huber) habían organizado contra el nacionalsocialismo y, en fin, El pacto [Der Pakt, 1950], se refieren a acontecimientos contemporáneos del poeta. Uno de los motivos fundamentales de la narrativa de Neumann es el problema del poder, de la dictadura en sus reflejos, no sólo políticos, sino espirituales.
Representa de esta manera la historia en la psicología de los sentimientos individuales llevados a la exasperación. Los dramas de Neumann, entre los que recordamos Der Patriot, ya citado, Máscara real [Konigsmaske, 1928], Zapato de mujer [Frauenschuh, 1929], Casa Daniel [Haus Danieli, 1931], Abel (1948), ofrecen una estructura clara, una acción tensa y una técnica del diálogo muy experta. Había estudiado en su juventud a Molière, Lamartine, A. de Mus- set y a los líricos franceses.
F. Martini

