Aleksis Kivi (Stenvall)

Nació el 10 de oc­tubre de 1834 en Nurmijärvi y murió el 31 de diciembre de 1872 en Tuusula, poblaciones ambas situadas al norte de Helsinki. Es el escritor más ilustre de Finlandia. Su naci­miento, gran parte de su existencia y su muerte tuvieron por marco una cabaña de madera, tipo de vivienda entonces propia de la gente más humilde. Fue hijo de un sastre rural, y sólo él, entre numerosos her­manos y hermanas, pudo recibir instrucción, si bien no mostrase demasiada aptitud para los estudios. Terminó la enseñanza media pasados los veinte años, e intentó matri­cularse en la Universidad de Helsinki, pero su extrema pobreza se lo impidió. En las escasas cartas que de él se han conservado habla con frecuencia de su precaria salud; humillado por su pobreza, esperó, sin em­bargo, poder situarse, y siguió mantenien­do tal esperanza hasta el fin.

Era taciturno y gustaba de la soledad (aun cuando sabía también bromear oportunamente), de suer­te que dejó pocos recuerdos entre quienes le conocieron. Sin embargo, mantuvo rela­ciones con algunas personalidades repre­sentativas, como J. V. Snellman y Z. Topelius. Durante el verano de 1863 fue a vivir a la localidad de Siuntio, en la cabaña de Charlotta Lonnqvist, mujer honrada, pero entrometida y casamentera, casi tan pobre como él, que se convirtió en su afectuosa protectora. Posiblemente, no existió vínculo amoroso alguno entre el huésped y el ama de casa, más bien anciana; sin embargo, las habladurías de los vecinos forzaron a Kivi a alejarse más de una vez de su com­pañía. Esencialmente autodidacto, alimen­taba su espíritu con las grandes obras de la literatura mundial: la Biblia, Homero, Cer­vantes y un poco Dante, que conoció en una traducción sueca. Fue el iniciador del teatro finés; entre sus obras de este género cabe mencionar la tragedia Kullervo (1864), inspirada en un personaje de Kalevala (v.), la divertida comedia popular Los zapateros de la lauda (1864, v.), todavía representada, y el drama en un acto Lea (1869, v.), cuya protagonista es una imaginaria hija del publicano Zaqueo, citado en el Evangelio de San Lucas.

La obra maestra de Kivi y de la literatura finlandesa es la novela Los siete hermanos (1870, v.), gallarda epopeya ru­ral en la que aparecen reflejadas ciertas cualidades fundamentales del pueblo finés: la tenacidad capaz de extraordinarias em­presas, el lirismo espontáneo fruto de sen­timientos elementales, y el humorismo fran­co, pero bondadoso, de quien gana su pan mediante un duro trabajo e ignora todavía la envidia social. La clamorosa irrupción de esta animada gente de las cabañas en la literatura de la época, sumida en un tar­dío romanticismo, provocó al principio cier­to escándalo. En los últimos años de su vida Kivi se había entregado al alcohol; sin embargo, ello no fue la causa principal de la misteriosa «catástrofe de primavera» (1871) que le condujo al hospital. De allí salió completamente falto de juicio a princi­pios del año siguiente para ser confiado a la vigilancia de un hermano, colono de una fin­ca de la localidad en la cual murió después el escritor antes de cumplir cuarenta años.

R. Wis