Adolph von Harnack

Nació en Dorpat (Livonia) el 7 de mayo de 1851, y m. en Heidelberg el 10 de junio de 1930. Empezó a estudiar bajo la guía de su padre, pro­fesor de teología. Ingresado en la Universi­dad de Leipzig, graduóse en ella y enseñó luego en la misma Historia de la Iglesia, como profesor libre en 1873 y supernume­rario más tarde. Desde el principio experi­mentó la influencia de A. Ritschl y de su teología historicista. Trasladado en 1879 a Giessen y en 1886 a Marburgo, inició bajo tales influjos la publicación del importante Manual de historia de los dogmas (v.), que, además de confirmar sus méritos de histo­riador, llevóle a ser reconocido como jefe del protestantismo liberal.

El éxito de la obra, empero, le atrajo la hostilidad de las autoridades de la Iglesia prusiana, que impidieron su regreso a Leipzig; no obs­tante, gracias al apoyo de Bismarck pudo obtener, dos años después, la cátedra de Historia del cristianismo en la Universidad de Berlín, donde permaneció hasta 1921. Maestro de fuerte atracción, escritor bri­llante y publicista de prodigiosa fecundidad — en cuanto a volumen su obra no admite comparación posible en el campo de los estudios histórico-religiosos —, H. viose en­vuelto en célebres controversias (las mante­nidas sobre la sustancia evangélica del Símbolo de los Apóstoles y acerca de la esencia del Cristianismo); pero destaca de modo singular como el orientador más in­fluyente de la espiritualidad evangélico- luterana en el período de transición del siglo pasado al presente. Nuevo Erasmo, no fue ajeno a ninguno de los movimientos culturales, pedagógicos, políticos y sociales de su país.

Como es natural, obtuvo recono­cimientos de toda suerte: miembro en 1890 y luego presidente de la Preussische Akade­mie der Wissenschaften, director desde 1905 de la Staatsbibliothek de Berlín y presidente de la Kais er-Wilhelm Gesellschaft zur Foerderung der Wissenschaften, fue, al fin, elevado a la categoría nobiliaria por Gui­llermo II (1914). Actuó como director y colaborador en ediciones y revistas de gran importancia; sus obras más notables son Das apostolische Glaubensbekenntnis (1892), Geschichte der altchristlichen Litteratur bis Eusebius (1893-94, 3 vols.), Das Wesen des Christentums (1900, v. Esencia del cristia­nismo) y Die Mission und Ausbreitung des Christentums in drei ersten Jahrhunderten (1902). Consagró los últimos años de su vida al estudio de Marción (v. Marción, el evan­gelio del Dios extranjero) y, sobre todo, al del Nuevo Testamento (en 1931 aparecieron póstumos tres vols. de Studien zur Ges­chichte des. N. T. und der alten Kirche).

. Falconi