Adolf Hildebrand

Nació en Marburgo el 6 de octubre de 1847 y murió en Munich el 18 de enero de 1921. Fue un notable escultor y teórico del arte. Su padre, el economista Bruno Hildebrand, hubo de buscar refugio y libertad en Suiza tras los acontecimientos de 1848. En Berna el muchacho frecuentó la escuela primaria y cursó la segunda en­señanza; pero mostróse mucho más intere­sado en la copia de modelos de yeso. Lla­mado el padre a Alemania en 1861, y cada vez más intensa la vocación artística del joven, fue enviado éste a una escuela de arte, primeramente en Nuremberg y luego en Munich, bajo la guía de Zumbusch. A fines de 1867 se hallaba en Roma, donde conoció al pintor Hans von Marées y al filósofo Konrad Fiedler (v.), con quienes trabó una gran amistad.

Si bien la expe­riencia italiana resultó decisiva para su formación artística, sus contactos con los amigos, singularmente con Fiedler, ejercie­ron una acusada influencia en su pensa­miento. Establecido en Florencia — que apreciaba por su actividad renacentista—, vivió en el antiguo convento de San Fran­cisco de Paula, cerca de Bellosguardo, que adquirió; permaneció ininterrumpidamente en la capital florentina de 1872 a 1897, y, a partir de esta última fecha, alternó tal residencia con la estancia en Munich, donde se encuentra la principal de sus obras: las fuentes de Wittelsbach. El moderado clasi­cismo que informa el arte de H. con ten­dencias al realismo y a un gusto por la amplitud de composición, alcanzó menos éxito (y tuvo seguramente menor impor­tancia) que su librito El problema de la forma en él arte plástico (1893, v.), a cuya redacción se entregó fervorosamente para aclarar y fijar los principios de su labor de artista, abundante en ideas que habrían de obtener un gran desarrollo en la estética figurativa del período posterior.

S. Samek Ludovici