Jakob Sigismund Beck

Nacido el 6 de agos­to de 1761 en Marienburg y m. en Rostock el 29 de agosto de 1840. Hijo de un eclesiástico, realizó sus estudios en Königsberg, en­tonces floreciente núcleo de cultura donde predominaba Kant (v.).

Fue discípulo de éste, aun cuando no descuidara, bajo la guía de Krause, los estudios de matemáti­cas que habían de marcar en su espíritu una huella indeleble e influir en el plantea­miento que dio a los problemas filosóficos.

Con el auxilio de Kant, el cual había ad­vertido y apreciado las notables dotes inte­lectuales de su joven alumno, consiguió en 1791 enseñar en la Universidad de Halle, donde se hallaba ya establecido como pro­fesor del instituto local.

Mientras tanto, el nombre de Beck alcanzaba la celebridad en alemania gracias a una obra escrita a instancias del mismo Kant, El único punto de vista posible desde el cual debe ser juz­gada la filosofía crítica (v.), que provocó una gran perplejidad en los medios kan­tianos ortodoxos y pareció muy próxima a los intentos llevados a cabo también enton­ces por Fichte (v.) en una dirección seme­jante; Beck, efectivamente, al afrontar la filo­sofía crítica de Kant a través de una men­talidad de matemático ofrecía de ella una exposición deductiva y sistemática que acen­tuaba su aspecto idealista.

En 1799 fue lla­mado a Rostock para enseñar metafísica; inicióse entonces el período más fecundo de su influencia y su actividad científica, acre­centadas por el nombramiento de inspector del colegio ducal de la ciudad. En 1803 se casó con la hija de J. C. Friedrich, superin­tendente de Mecklemburgo. Beck permaneció en Rostock hasta su muerte.

V. Verra

Giovambattista Beccaria

Nacido en Mondovi el 3 de octubre de 1716 y m. en Turin el 27 de mayo de 1781. Fue escolapio, y enseñó retórica y filosofía en Roma y Pa­lermo.

Sin embargo, su verdadera vocación era la física, y en 1748 el rey Carlos Emanuel III le concedió la cátedra de esta ma­teria de la Universidad turinesa. Se inte­resó particularmente por la electricidad, y figuró entre los seguidores de Franklin en cuanto al estudio de los fenómenos eléc­tricos de la atmósfera.

Su publicación Del electricismo artificial y natural (1753, v.) impresionó considerablemente, y otra apa­recida el mismo año, Elettricismo artificíale, merecióle el ingreso en la Royal Society de Londres. Beccaria perfeccionó los pararrayos, estudió por vez primera las descargas eléc­tricas en el agua y demostró que el aire próximo a un cuerpo electrizado se va cargando gradualmente con la misma electricidad; además, descubrió la ley de la inducción electrostática.

En 1759 midió, jun­to con Canónica, la longitud de un grado de meridiano en el Piamonte, y los resultados de la operación fueron publicados en la obra Gradus Taurinensis (1774).

A las dudas expuestas acerca de la exactitud de tales medidas, respondió con un texto en el cual demuestra, entre otras cosas, la in­fluencia de los Alpes en la desviación del péndulo.

R. Fedriani

Odoardo Beccari

Nacido el 23 de noviem­bre de 1843 en Florencia, donde m. el 25 de octubre de 1930. Estudió en Lucca, Pisa y Bolonia, y aquí se graduó en ciencias na­turales.

En 1865 conoció a Darwin, y luego permaneció tres años en Borneo. Una vez regresado a su patria fundó el Nuovo Giornale Botánico Italiano, que dirigió por es­pacio de tres años (1869-71). Entre 1870 y 1878 realizó numerosas expediciones al Áfri­ca, Asia y Oceanía, y en el último de estos años asumió la dirección del Instituto Botá­nico de la Universidad de Génova.

Presen­tada la dimisión de este cargo en 1879, de­dicó el resto de su vida a la clasificación de las abundantes colecciones, fruto de sus viajes, Entre sus obras más importantes figuran En las selvas de Borneo (v.) y Ma­lasia (v.).

E. Baldacci

Loys de Beauvau

Nacido en torno a 1410 y m. en 1462. Hijo de Pierre de Beauvau y de Jeanne de Craon, su padre, consejero y ejecutor testamentario de Luis II de An­jou, hizo de él un hábil cortesano y admi­nistrador, de suerte que se ganó la estima­ción y el afecto del buen rey Renato, quien le nombró sucesivamente consejero, gran chambelán, mayordomo de los Anjou, gran senescal de Provenza y gobernador y capitán de la torre de Marsella.

Junto al duque de Alençon participó en la campaña con­tra los ingleses (1442) y en la conquista de Normandia (1449-50). Cuando el rey Re­nato, en el mismo año de 1449 fundó la Orden caballeresca del Croissant (media luna), colocó al principio de la lista de los caballeros a su amigo Beauvau, y para sí no quiso sino el quinto lugar.

Desempeñó varias mi­siones diplomáticas, singularmente ante el papa Pío II, en cuya corte fue también embajador (1462). Dejó varios opúsculos y manuscritos, entre ellos una relación en verso del Pas d’armes de la Bergère (1449), publicado primeramente solo (1828) y luego en las Œuvres (1845-46) del rey Renato, y una traducción del Filostrato de Boccac­cio con el título Libro de Troilo (v.), erróneamente atribuida por algunos a su padre.

P. Raimondi

Cesare Beccaria

Nacido en Milán el 17 de marzo de 1738 y m. el 21 de noviembre de 1794. Educado en el Colegio de Nobles de Parma, dirigido por los jesuitas, acabó en 1758 los estudios de jurisprudencia en Pa­vía.

En 1761, y contra el deseo de sus pa­dres, casó con Teresa de Blasco, de origen hispano-siciliano; tuvo de ella dos hijas, María y Julia, la última casada en 1782 con Pietro Manzoni y madre del célebre autor de Los novios.

Muerta la primera esposa, contrajo un segundo matrimonio, que le hizo padre de Julio. Con los hermanos Verri y otros amigos fundó la academia llamada ingeniosamente «Societá de’ Pugni»; esta entidad publicó el periódico Il caffé (v.), que apareció en Milán cada diez días entre junio de 1764 y mayo de 1766.

Asiduo lec­tor dé los enciclopedistas, inspiró en sus ideas y en toda la cultura racionalista algu­nas de sus opiniones fundamentales sobre el derecho y la economía; para ello docu­mentóse también en su casi cotidiana con­versación con los dos Verri, cuya tertulia era una de las más brillantes del ambiente aristocrático milanés.

Fruto de este clima cultural fue el ensayo Dei disordini e dei remedí delle monete nello Stato di Milano nel 1762, publicado en Lucca el mismo año. En 1764 apareció, anónima, la obrita De los delitos y las penas (v.), iniciada a ins­tancias de Pietro Verri.

Traducida al fran­cés por el abate Morellet y dada a conocer en los ambientes enciclopedistas de París, fue elogiada por Voltaire, D’Alembert, el barón de Holbach, Diderot, Buffon y otros, y se difundió por toda Europa; el autor recibió invitaciones de los racionalistas pa­risienses, y hasta de Catalina II.

Como era natural, no podían faltar algunos ataques, procedentes en particular de los jesuitas; a ellos replicaron los hermanos Verri con una Risposta atribuida entonces al mismo Beccaria Vuelto de París, fue nombrado, en 1768, profesor de las escuelas palatinas de Milán, donde se creó expresamente para él una cátedra de «ciencias fiscales».

Durante la época de II caffé escribió y publicó en este periódico un Frammento sullo stile, al que siguió posteriormente la breve obra Inves­tigaciones sobre la naturaleza del estilo (1770, v.). De su labor como economista nos quedan también los Elementi di eco­nomía publica, en los que propugna la li­bertad de comercio, aun cuando no niegue la oportunidad de ciertos recursos de carácter proteccionista.

La ideología política e histórica de Beccaria distingue tres épocas suce­sivas y anticipa la opinión que desarro­llarían luego Saint-Simon y Comte en la «ley de los tres estados».

G. T. Rosa