Edward Bellamy

Nació el 26 de marzo de 1850 en Chicopee Falls (Massachusetts), donde m. el 22 de mayo de 1898. Fue hijo de un eclesiástico baptista, y pasó casi toda su vida en Massachusetts.

Frecuentó las escuelas locales y, durante breve tiempo, el Union College, donde estudió literatura. Después de haber permanecido en Alema­nia durante un año, pasó a estudiar leyes e ingresó en el periódico Springfield Union, y luego, por espacio de algunos meses, per­teneció al Evening Post de Nueva York.

En 1880 fundó y dirigió a lo largo de varios años el Daily News de Springfield, y em­pezó a escribir, para diversas revistas, una serie de narraciones que fueron reunidas y publicadas en los volúmenes El proceso del doctor Heidenhoff [Dr. Heidenhoffs Process, 1880], La hermana de la señora Ludington [Mrs. Ludington’s Sister, 1884], y El mundo del ciego [The Blind Man’s World, 1898].

Entre los temas de su narrativa figu­ran la vida rural americana y algunos fenó­menos metapsíquicos. Se casó en 1882, y en 1888 publicó su libro más célebre: El año 2000 (v.), novela utópica referente a una forma moderada de socialismo de Estado.

A esta obra, que fue editada repetidamente y cuya venta superó el millón de ejempla­res, siguió, en 1897, Igualdad [Equality]. En 1891 el autor había fundado en Boston una revista semanal titulada New Nation y destinada a defender las teorías sociales expuestas en El año 2000; su publicación, empero, no duró sino algunos años.

En los últimos meses de su vida Bellamy se trasladó al Colorado para poner remedio a su tubercu­losis; murió poco después de haber regre­sado a Chicopee Falls.

L. R. Lind

Feo Belcari

Nacido el 4 de febrero de 1410 en Florencia, donde m. en 1484. Muy fiel a la Iglesia, no renunció, sin embargo, a la vida pública, y desempeñó varios cargos bajo los Médicis.

La simplicidad y el can­dor de su arte le distinguen entre los escri­tores menores florentinos amantes de la fe, la familia y las tradiciones locales. Poeta lírico en los Laudas, fue uno de los prime­ros que aplicaron la forma dramática en las Representaciones (v. Representación de la Anunciación, Representación del día del Juicio, San Juan en el desierto), inspiradas en la Sagrada Escritura y en la hagiogra­fía.

Abramo e Isacco (v. Sacrificio de Abraham) es considerada su obra maestra; la claridad formal de su texto aparece asimis­mo en muchas de sus restantes produccio­nes, como la Vida del Beato Colombini e Il prato spirituale.

F. Doglio

Jeremy Belknap

Nació el 4 de junio de 1744 en Boston (Massachusetts), donde m. el 20 del mismo mes de 1798. Graduóse en Harvard en 1762, y enseñó durante dos años en Milton (Massachusetts), al mismo tiem­po que proseguía los estudios religiosos.

Pastor en 1766, un año más tarde se casó. En 1787, ya terminada la guerra de la In­dependencia, fue destinado a la «Federal Street Church» de Boston, donde permane­ció durante el resto de su vida. Su obra principal es la Historia de New Hampshire (v.), cuyo texto se distingue tanto por la erudición como por el estilo literario; en ella trabajó Belknap por espacio de veinte años.

El libro en cuestión puede ser favorable­mente comparado con la History of Massachusetts-Bay, y contiene un útil examen de la historia natural de New Hampshire. En 1787 el autor escribió The Foresters, aguda alegoría del descubrimiento y el des­arrollo de las colonias inglesas de Amé­rica; la obra fue publicada en 1792, luego de haber aparecido por entregas en Columbian Magazine.

Belknap dio luego a la prensa American Biography, en dos tomos (1794 y 1798). En 1791 había fundado, con sus ami­gos, la Sociedad Anticuaría (transformada luego en Sociedad Histórica de Massachu­setts), primera entidad de su género en los Estados Unidos.

Las últimas obras del escri­tor fueron Disertaciones sobre el carácter [Dissertations on the Character], Muerte y resurrección de Jesús [Death and Resurrection of Jesús Christ, etc., 1795] y Sermón sobre el deber militar [Sermón on Military Duty].

L. R. Lind

Vissarion Grigorevich Belinski

Nació en Sveaborg (Finlandia) el 30 de mayo de 1810 y m. el 26 del mismo mes de 1848 en Mos­cú. Hijo de un médico de la Marina militar rusa, una vez concluidos sus estudios secun­darios fue enviado a la Universidad mos­covita.

Asiduo concurrente de los círculos literarios frecuentados por los estudiantes, compuso, a fines de 1830, la tragedia Dmitri Kalinin, inspirada en Los bandidos (v.) de Schiller; aun cuando exenta de interés des­de el punto de vista literario, la obra en cuestión, llena de apasionados ataques con­tra la esclavitud, suscitó un notable escán­dalo, y, a la primera ocasión, Belinski fue ale­jado de la Universidad «por incapacidad».

Dedicóse entonces al periodismo; colaboró en Teleskop, de Nadeidin, y luego, tras la supresión de esta hoja (1836), dirigió hasta 1839 Observador Moscovita [Moskovski Nabljudate’l], que entonces pertenecía al céle­bre Bakunin.

En la época de su colabora­ción en Teleskop, y concretamente en 1834, compuso Belinski sus artículos más conocidos: las Meditaciones literarias, que difundieron por toda Rusia el nombre de su autor. En 1840 abandonó Moscú y establecióse en San Petersburgo, donde alcanzó rápidamente la fama con sus artículos polémicos y de crí­tica literaria en los Anales patrios [Otocestvennyia Zapiski].

Hasta entonces, el es­critor había profesado ideas liberales; sin embargo, bajo la influencia de las teorías de Hegel empezó a apoyar el poder cons­tituido y afirmó que el régimen no modi­fica en nada la vida de un filósofo.

En rea­lidad, empero, ello no fue sino un parén­tesis más bien breve; y así, no tardó Belinski en defender en sus artículos a los escritores que propugnaban reformas sociales, y em­pleó la dialéctica de Hegel en favor de la fe en un progreso constante de la sociedad en todos sus aspectos.

En 1843 se casó con una profesora; el año siguiente publicó Vida del poeta Koltzov [Zizn’ poeta KoVtcova], y dos más tarde Estudio sobre las obras de Polevoi [Ocerk proizvedenij N. A. Polevogo]. Al mismo tiempo, colaboraba, como crítico literario, en El contemporáneo [Souremennik], revista fundada por Pushkin y adquirida por Panaev y Nekrassov.

En ella asumió Belinski con ardor la defensa de la es­cuela «naturalista», cuyo primer represen­tante en la literatura rusa fue Gogol; en sus artículos — leídos ávidamente por toda la «inteligentzia» y, en particular, por la juventud universitaria — denunciaba los defectos de la esclavitud (aun cuando sin atacar su principio), deploraba la condición de la mujer en la familia y fustigaba la apatía nacional, la tradición administrativa, la falta de cultura y la ausencia de virtu­des como la honradez, la humanidad y el civismo.

En 1847, ya herido por la dolen­cia que pronto habría de llevarle a la tum­ba, escribió la violenta Carta a Gogol, en la que ataca al autor de la Corresponden­cia con los amigos [Perepiska s druz’ jami]; el texto de esta obra circuló entre los jóve­nes, que la habían convertido en su propia profesión de fe, a través- de millares de copias manuscritas, y la censura imperial no autorizó su publicación íntegra hasta 1905, o sea cincuenta y ocho años después de su aparición.

Aun cuando Belinski murió en 1848, la primera edición de sus obras com­pletas (en ruso) no se publicó hasta el año 1859.

San Roberto Belarmino

Nacido en Monte­pulciano in Val di Chiana el 4 de octubre de 1542 y m. en Roma el 7 de septiembre de 1621. Fue sobrino del papa Marcelo II, y figuró entre los primeros discípulos del cole­gio establecido en Montepulciano por el pa­dre Laínez, sucesor de San Ignacio de Lo­yola en el generalato de la Compañía de Jesús. Posteriormente ingresó en ésta (1560), y cursó filosofía en el Colegio Romano.

Ini­ció luego en la Universidad de Padua los estudios de teología, que al cabo de un año prosiguió en la de Lovaina, baluarte avan­zado contra el protestantismo. Todavía estu­diante sostuvo polémicas con Bayo (v.), pro­fesor de esta universidad, que simpatizaba con algunas doctrinas condenadas por la Santa Sede.

Enseñó después durante once años en Roma; aquí desempeñó magistral­mente una cátedra especial del Colegio Ro­mano destinada a exponer y criticar las corrientes doctrinales de allende los Alpes. Fruto de esta labor fue la obra maestra de Belarmino Controversias del Cristianismo contra los herejes de este tiempo (v.).

Formó parte de la legación enviada por Sixto V a Fran­cia con motivo de las luchas entre la Liga Católica y Enrique de Navarra; luego ocu­pó diversos cargos en la Compañía, y, final­mente, Clemente VIII le otorgó la púrpura cardenalicia.

Consejero íntimo del Papa, hizo a éste algunas observaciones acerca del nepotismo que no agradaron a ciertos prelados de la corte pontificia, por lo que, muy a su gusto, fue alejado de Roma con el nombramiento de arzobispo de Capua.

Vuelto a la Ciudad Eterna, conoció a Galileo, de cuyas teorías mostróse partidario. Más tarde, empero, se produjo la infausta po­lémica sobre la cuestión heliocéntrica y la interpretación de la Sagrada Escritura. Acer­ca de ello Belarmino dijo que las discrepancias no debían resolverse negando lo demostrable, sino más bien confesando posibles deficien­cias en la interpretación de la Sagrada Escritura.

Sea como fuere, el Santo Oficio pronunció en 1616 la condena de la doctrina de Copérnico, y el cardenal recibió el en­cargo de comunicarla a Galileo. En los últi­mos años de su vida Belarmino compuso algunos tratados de ascética. Andando el tiempo, fue declarado santo y doctor de la Iglesia.

C. Giacon