Novelista chileno n. en Santiago en 1830, m. en París en 1920; hijo de padre irlandés y de madre chilena descendiente de vascos. Es el patriarca de la novela chilena.
Subteniente en 1847, fue enviado a Francia, donde siguió sus estudios militares hasta 1851; estos cuatro años pasados en Francia influyeron poderosamente en su formación: en sus novelas se advierte sucesivamente la influencia de Stendhal, Balzac y Zola, y su estilo no está exento de galicismos.
Profesor de la Escuela Militar en su país, se hizo ingeniero y abandonó el ejército en 1855. Encargado de Negocios en Washington en 1866, ya no volvió a Chile; pasó con el mismo cargo a Londres en 1868 y a París en 1869, y atendió desde allí las diversas misiones que le encomendó su gobierno en otros países de Europa.
Poeta de juventud, pronto abandona el verso para dedicarse a la prosa, una prosa descuidada y hasta incorrecta, defecto frecuente en los grandes novelistas, cuyo genio creador parece negarse a la restricción que exigen las preocupaciones normales. Excelente costumbrista, la sociedad chilena desfila por las páginas de sus libros con sus virtudes, defectos y ambiciones.
Ya en 1853 publicó en la revista El Museo, fundada por Barros Arana, su primera novela: Una escena social; y durante más de cincuenta años desarrolla una labor narrativa trascendente: El primer amor (1858), Engaños y desengaños (1858), Juan de Aria (1859), La aritmética del amor (1860), El pago de las deudas (1861).
Un drama en el campo (1862), La venganza (1862), Mariluán (1862), La flor de la higuera (1864); sus cuatro novelas capitales: Martín Rivas (1862, v.), El ideal de un calavera (1863, v.), Durante la Reconquista, en dos volúmenes (1897, v.) y Los trasplantados, en dos volúmenes (1904, v.). Los recuerdos de su niñez los recoge en una interesante narración titulada El loco Estero, también en dos volúmenes (1909), y todavía publica una novela de menor interés: Gladys Fairfield (1912). Sus artículos de costumbres fueron recogidos y ordenados por José Zamudio, y publicados en Santiago en 1947, con el título Costumbres y viajes.
La influencia de Blest Gana en la novelística chilena es extraordinaria; hace falta llegar a Eduardo Barrios para encontrar un novelista chileno capaz de parangonarse con el autor de Durante la Reconquista.
J. Sapiña
