Llama Viva, John Steinbeck

[Buming bright]. Novela del escritor norteamericano John Steinbeck (n. en 1902), cuyo subtítulo nos informa sobre el carácter de la obra: «drama en forma novelada». Sobre esta particular for­ma de la novela, el propio Steinbeck ha dicho: «Llama viva es la tercera tentativa que realicé en esta nueva forma, drama- novela corta. No sé de nadie que lo haya intentado antes. Dos de mis libros anterio­res ;De ratones y hombres y La luna se ha puesto — la ensayaron. En cierto sentido es un error llamarla una nueva forma. Más bien es una combinación de muchas formas antiguas. Es una pieza dramática de fácil lectura o una novela corta que puede ser representada, simplemente con abreviar el diálogo.» Según el propio autor, se juntan en esta forma la ficción narrativa propia de la novela y la concentración y disciplina del teatro: «no puede haber nada superfluo, ninguna larga discusión, ningún alejamiento del tema principal, y ha de ser escasa la exposición. Lo mismo que en cual­quier buen drama, la acción debe ser in­mediata, dinámica, y la solución dramática tiene que ocurrir íntegramente por medio de los propios personajes».

El tema central de la novela es el sentimiento de perdura­ción y de supervivencia en los hijos. Por esto Steinbeck nos presenta el drama de la esterilidad o de la paternidad frustrada, la obsesión del hombre enamorado de su mu­jer y correspondido que desea el hijo y teme que la falta de sucesión sea debida a su culpa. Esta es la tragedia de Joe Saúl, acróbata de circo, que se ha casado a los cincuenta años en segundas nupcias con una mujer mucho más joven que él. Tres años después, el sentimiento de la supervi­vencia de transmitir la llama viva que corre por su sangre en un hijo se apodera de él como una especie de obsesión: «Un hombre, le dice a su mejor amigo, no pue­de borrar la línea de su sangre, no puede romper el hilo de su inmortalidad. Hay algo más que mi simple memoria. Más que mi destreza y los evocados recuerdos de gloria y la vergüenza olvidada de los fra­casos. Hay una fe impuesta que exige que yo transmita mi línea a otro, que la coloque tiernamente en la palma de la mano de mi hijo».

El gozo del anuncio del hijo que se acerca, queda oscurecido por la certeza de su esterilidad. El payaso Friend Ed le revela la verdad, el gran sacrificio de su esposa, Mordeen, que se ha entregado a otro hom­bre para darle un hijo, hijo de otra san­gre, pero hijo suyo de pensamiento y deseo, y que Joe acepta como fruto del amor y del sacrificio de su esposa y que le hace conocer una paternidad más alta que la de la carne, «pues cada hombre es el padre de todas las criaturas, y cada niño debe tener por padres y madres a todos los hombres». Llama viva, por su dramatismo, por su emoción e ilusión humanas que contiene es una de las mejores novelas norteameri­canas de nuestros días. [Trad. española, Buenos Aires, 1951].

La Llamada al Soldado, Maurice Barrés

[L’appel au soldat]. Novela de Maurice Barrés (1862- 1923), publicada en 1900 a continuación de los Desarraigados (v.) como segundo volu­men de la trilogía «La novela de la energía nacional».

Trata de la situación política y moral de Francia vista según la tentativa autoritaria y antiparlamentaria del general Boulanger; los personajes que en el libro precedente eran observados en su vida de adolescentes llenos de esperanzas y de idea­les, aquí están juzgados en su directa parti­cipación en el drama de la nación. En espe­cial en torno a François Sturel se examina la situación del país, que sufre el marasmo de las luchas políticas y de las especulacio­nes de sociedad y de Bolsa y cree encon­trar una solución eficaz en el partido boulangista. Ardiente de patriotismo, soñando en su tierra lorenesa y ansiando un desquite contra el extranjero invasor, el abogado Sturel trata de aportar su contribución a la victoria del general Boulanger. El joven, haciendo un viaje a Italia, escribe desde Venecia a su compañero de estudios y de fe, el historiador Roemerspacher, y éste le contesta desde alemania donde está am­pliando su cultura.

En el sentimiento de la conciencia nacional y del heroísmo regene­rador ambos jóvenes comprenden que sólo con el amor de la tierra donde han nacido pueden proseguir una acción útil para Fran­cia; en la lucha contra toda corrupción siguen un deber entendido en su forma más pura. Con ánimo devoto y conmovido visitan Alsacia y Lorena y sienten el re­cuerdo de la gloria patria. En torno a ellos se enlaza la narración más amplia de la vida política francesa: con sus ideales, que sinceramente se adhieren al boulangismo, con­trastan la decadencia parlamentaria, la co­rrupción de los grandes grupos comerciales e industriales y el cansancio de muchos sectores del país frente a nuevas aventuras políticas.

El autor toma como pretexto la acción política de los dos soñadores, para mostrar con áspera crítica el aspecto más malsano de la vida social de su tiempo, par­ticularmente con ocasión del escándalo del Canal de Panamá y de las corrupciones en que se sumieron varios diputados de la Cámara. Casi como en una continua requisitoria Sturel hace el diagnóstico de los ma­les de la nación, ansiando una renovación total de las conciencias a través del movi­miento boulangista. Las duras vicisitudes de éste, particularmente desde 1885 hasta 1891, año en que el general se quitó dramá­ticamente la vida sobre la tumba de su amante, están expuestas en el libro con un gran caudal de detalles. Sturel lucha para realizar su programa político de nacionalis­mo y de moralidad incluso después de la muerte de Boulanger, pero nuevas pruebas le esperan ante el abandono de sus compa­ñeros y la inseguridad del país.

El libro, carente de la viveza de Los Desarraigados (v.), se ofrece como una amplia crónica de la Francia republicana y, también por el hecho de acentuar como en una confesión ideales y tendencias del joven Barres, se extiende en áspero juicio sobre los hombres de gobierno de la época y particularmente sobre los liberales y radicales. Por otra parte el amplio material examinado no se aclara en una narración propiamente dicha, lo cual crea cansancio expositivo y debi­lidad de representación artística. La patética llamada del país al «soldado», . es decir, a Boulanger, regenerador y presunto salvador de la patria contra el extranjero, halla un contraste en el volumen siguiente de la trilogía, Sus rostros (v.).

C. Cordié

Llamamiento a la Gente Honrada, Jean-Joseph- Louis Blanc

[Appel aux honnêtes gens]. Famoso libe­lo del escritor político francés Jean-Joseph- Louis Blanc (1811-1882), publicado el 7 de marzo de 1849, en el momento en que se reunían las Cortes de Bourges para juzgar la obra de los revolucionarios.

Tratábase de cubrir de infamia el delito de amar la liber­tad sobre todas las cosas; así hubieran sido rechazados por la incomprensión de la burguesía «los profanadores del santuario de las leyes, los héroes del agitado París». La Revolución de 1848 había derrocado la monarquía de Luis Felipe; los nuevos idea­les socialistas, en las memorables jornadas de febrero y en la subsiguiente tentativa de los «talleres nacionales», habían dado la pri­mera prueba de lo que podía dar de sí el pueblo al tomar directamente la dirección de los asuntos del Estado; por eso ahora la nación, atemorizada en su egoísmo con­servador, trataba de infamar a los héroes que se habían prodigado para salvarla de la tiranía de los plutócratas.

El delito que se quiere castigar lleva el nombre de So­cialismo, afirma el autor; pero éste es ya el hecho dominante del siglo XIX. Es, pues, necesario que el público conozca los he­chos desde lo alto, en su desarrollo ideal. Caerá lo inútil y permanecerán los verda­deros amigos del pueblo. La sociedad, con su sistema lleno de corrupciones y vicios antes de la Revolución del 48, es descrita con tintas que recuerdan las famosas requi­sitorias de la Historia de diez años (v.). El socialismo, con sus tendencias humanitarias y colectivistas, trata de remediar los males del individualismo, que había sido causa de tantas agitaciones estériles de régimen y de casta; la Revolución de febrero muestra en la propia confusión de sus actitudes la tentativa de unirse en defensa de los derechos de la libertad. La narración está dirigida en gran parte a disipar la acusa­ción de demagogia y de orgullo promovida contra el autor; combate duramente a los adversarios y trata de demostrar la pureza de su conducta y su gran amor por el pueblo.

Se advierte en el libro el tono de un programa político, no la obra de un his­toriador; y Blanc, consciente de este ca­rácter polémico, en la tercera edición de 1850 tituló su escrito Páginas de historia de la Revolución de febrero de 1848 [Pages d’histoire de la Révolution de février 1848]. Pero no supo elevarse hasta la esfera de un superior interés histórico que tuviese en cuenta el fenómeno netamente europeo de una revolución roja, detenida en su desarrollo por la falta de íntima vitalidad política en el cuadro de las naciones.

C. Cordié

La Llamada de la Selva, Jack London

[The call of the Wüd]. Narración del norteamericano Jack (John Griffith) London (1876-1916), publicado en 1903.

En las tibias tierras del Sur, el perro Buck, nacido del cruce de un San Bernardo con una perra escocesa de pas­tor, vive como dueño indiscutible de la casa y la granja del juez Miller. Pero en el otoño de 1894, cuando el descubrimiento de los yacimientos auríferos de Klondike arras­tra hacia los hielos de Alaska a hombres de todas partes del globo, Buck es produc­tivamente vendido y enviado al Norte. Sin ser ya acariciado ni respetado, en un país salvaje y hostil, se ve obligado a doble­garse a la ley primitiva del bastón y el lá­tigo, a soportar los arreos y a tirar del trineo del correo del gobierno canadiense; sus músculos se hacen duros como el hierro, se despierta en él el instinto primordial de las antiguas generaciones, y su grito se con­vierte en «la inarticulada voz de la lucha por la existencia». Su vida se hace aún más triste cuando pasa, con su jauría, al servicio de tres buscadores de oro, pendencieros e incapaces que, movidos novelescamente a la aventura, topan con la dura realidad de la pista ártica.

Buck los sigue de mala gana, lleno de tristes presentimientos: los tres perecen efectivamente, con los demás perros, en una hendidura; Buck, por casualidad, es salvado por Thornton que se convierte desde aquel momento, por una especie de misteriosa e íntima comprensión, en su amigo, su amor, su dios. El sentimiento de Buck por su amo es pura adoración: dos veces le salva la vida, por fin le hace ganar 1.600 dólares de recompensa, arrastrando durante cien metros un trineo cargado con mil libras de peso. Pero durante las largas peregrinaciones en las que acompaña a Thornton en busca de una mina abandona­da, Buck siente renacer en sí, cada vez más fuerte, el instinto atávico que le impulsa a correr a la selva, a aproximarse al lobo, «su hermano salvaje». Sólo el amor a su amo le mantiene entre los hombres; y cuan­do Thornton es asesinado por una cuadrilla de indios, corre al lado de sus salvajes hermanos, cantando con su aullido la can­ción de los días primitivos del mundo.

La llamada de la selva es la primera novela de Jack London, y en ella revela su fe en el evolucionismo biológico y en la om­nipotencia del ambiente; a pesar de la tesis, el libro es completamente vivo: es vivo Buck, son vivos los demás perros, con sus heroísmos, sus ferocidades y sus ambi­ciones. No hay que asombrarse de que en la América de su época el libro consiguiese un gran éxito, llamando a los hombres in­dustrializados y mecanizados al acre per­fume salvaje del instinto y a la verdad primordial de la naturaleza y de la vida.

A. P. Marchesini

La llamada de la selva es el desafío más vigoroso lanzado a las anemias puritanas. (R. Michaud)

Llamada, Mihály Vörösmarty

[Szózat]. Poesía del escritor húngaro Mihály Vörösmarty (1800-1855). Junto con el Himno, es el canto nacio­nal magiar. Fue publicada en 1837, al prin­cipio del período de las reformas, cuando el poeta se atrevía a mirar no sólo al pasa­do sino también al porvenir, sin saber, sin embargo, si los cambios incipientes traerían la vida o la muerte. Es una exhortación imperiosa a la fidelidad: «¡Oh magiar, sé invariablemente fiel a tu patria! Fuera de esto, no hay en el vasto mundo, un lugar para ti». Con impulso lírico traza un cua­dro del glorioso pasado y del presente mar­cado por la maldición; el pueblo magiar rechazará esta maldición o, si es necesario, aceptará la «muerte admirable», la muerte colectiva de toda la nación, que millones de personas contemplarán llorando.

M. Benedek