[Appel aux honnêtes gens]. Famoso libelo del escritor político francés Jean-Joseph- Louis Blanc (1811-1882), publicado el 7 de marzo de 1849, en el momento en que se reunían las Cortes de Bourges para juzgar la obra de los revolucionarios.
Tratábase de cubrir de infamia el delito de amar la libertad sobre todas las cosas; así hubieran sido rechazados por la incomprensión de la burguesía «los profanadores del santuario de las leyes, los héroes del agitado París». La Revolución de 1848 había derrocado la monarquía de Luis Felipe; los nuevos ideales socialistas, en las memorables jornadas de febrero y en la subsiguiente tentativa de los «talleres nacionales», habían dado la primera prueba de lo que podía dar de sí el pueblo al tomar directamente la dirección de los asuntos del Estado; por eso ahora la nación, atemorizada en su egoísmo conservador, trataba de infamar a los héroes que se habían prodigado para salvarla de la tiranía de los plutócratas.
El delito que se quiere castigar lleva el nombre de Socialismo, afirma el autor; pero éste es ya el hecho dominante del siglo XIX. Es, pues, necesario que el público conozca los hechos desde lo alto, en su desarrollo ideal. Caerá lo inútil y permanecerán los verdaderos amigos del pueblo. La sociedad, con su sistema lleno de corrupciones y vicios antes de la Revolución del 48, es descrita con tintas que recuerdan las famosas requisitorias de la Historia de diez años (v.). El socialismo, con sus tendencias humanitarias y colectivistas, trata de remediar los males del individualismo, que había sido causa de tantas agitaciones estériles de régimen y de casta; la Revolución de febrero muestra en la propia confusión de sus actitudes la tentativa de unirse en defensa de los derechos de la libertad. La narración está dirigida en gran parte a disipar la acusación de demagogia y de orgullo promovida contra el autor; combate duramente a los adversarios y trata de demostrar la pureza de su conducta y su gran amor por el pueblo.
Se advierte en el libro el tono de un programa político, no la obra de un historiador; y Blanc, consciente de este carácter polémico, en la tercera edición de 1850 tituló su escrito Páginas de historia de la Revolución de febrero de 1848 [Pages d’histoire de la Révolution de février 1848]. Pero no supo elevarse hasta la esfera de un superior interés histórico que tuviese en cuenta el fenómeno netamente europeo de una revolución roja, detenida en su desarrollo por la falta de íntima vitalidad política en el cuadro de las naciones.
C. Cordié

