La Mujer Desnuda, Henry Bataille

[La femme nue]. Comedia en cuatro actos de Henry Bataille (1872-1922), estrenada en París en 1908.

La «Mujer desnuda» es el tema de un cuadro en el que Pierre Bernier, artista de talen­to, ha representado a Louise Cassagne, co­nocida por Loulou, su modelo y su amante, que durante años ha compartido con él una vida de miserias y de privaciones. El cua­dro, expuesto en el Salón de París, es ad­quirido por el Estado y lo premia con la medalla de oro. Para Pierre significa el fin de la miseria y el principio de la glo­ria y de la riqueza; en un impulso de gratitud mantiene la promesa hecha a Lou­lou y se casa con ella.

Pasados algunos años, Pierre está en el apogeo de su carrera, pero Loulou, en medio de la nueva vida elegan­te, se halla a disgusto; sus modales trai­cionan su modesto origen, con gran desesperación del marido, que amante corres­pondido de la princesa de Chabran, qui­siera divorciarse de Loulou para casarse con la dama. Siempre enamorada de su marido, Loulou trata por todos los medios de evitar el divorcio; recurre al fin al prín­cipe de Chabran, pero éste, que ya había vendido su título a su mujer, está también dispuesto, por un buen precio, a devolverle la libertad, y aconseja a la mujer que haga lo mismo con su marido. Entonces, Loulou, en su desesperación, intenta suicidarse. An­te tanto dolor, Pierre, arrepentido, promete no abandonarla, pero Loulou comprende que habla por compasión, no por amor, y se aleja dejándole libre de seguir su nue­vo camino.

En La mujer desnuda, Bataille presenta una vez más la derrota de. un apasionado idealismo femenino. La come­dia tiene una estructura lineal que no suele darse en el teatro de este autor; que, por lo mismo, revela cuánto amaneramiento y habilidad externa hay en su producción.

L. Giacometti

La Mujer de Samos, Menandro

Come­dia del escritor griego Menandro (343-292 a. de C.), descubierta fragmentariamente en papiros egipcios.

El viejo Demea, mien­tras prepara las bodas de su hijo Mosquion con Plángone, hija de su vecino Nicerato, se entera casualmente de que una mujer de Samos, Criside, que él tiene en su casa como concubina, cría en secreto a un hijo de Mosquion. Persuadido de que el hijo ha seducido a su amante, arroja a ésta de su casa. La continuación de la comedia, a través de una intriga complicada y llena de peripecias, ponen en claro que el niño es hijo de Plángone y Mosquion; y que la excelente Criside lo ha recogido en es­pera de que el joven repare su falta casán­dose con la mujer a quien sedujo.

Aunque los fragmentos no nos permiten apreciar muchos detalles y no nos dan el final de la comedia, se ve claramente el desarrollo de la acción y se adivina su conclusión fe­liz, una vez disipados todos les equívocos. Lo que queda basta para confirmar, en la pintura del mundillo burgués y de las figu­ras que lo animan, la fina psicología y la agradable discreción que son las caracte­rísticas del arte de Menandro.

A. Brambilla

La Mujer del Porvenir, Concepción Arenal

Obra ge­nerosa y valiente de la escritora gallega Concepción Arenal (1820-1893), cuya preocupación por la elevación social de la mu­jer se ve hoy, si no colmada por lo menos bastante compensada.

«Si la ley civil mira a la mujer como un ser inferior al hom­bre, moral e intelectualmente considerada, ¿por qué la ley criminal le impone iguales penas cuando delinque?» Esto se pregunta­ba, entre otras muchísimas cosas, doña Con­cepción Arenal, y estudiaba en su obra todos los aspectos de la, para ella y para las verdaderas mujeres conscientes de todos los siglos, cuestión de las relaciones socia­les entre los individuos de distinto sexo.

Contradicciones, Inferioridad fisiológica de la mujer, Inferioridad moral de la mujer, La historia, Consecuencias para la mujer de su falta de educación, Consecuencias pa­ra el hombre de la supuesta inferioridad de la mujer, Consecuencias para la socie­dad de la supuesta inferioridad intelectual de la mujer, ¿Qué oficios y profesiones pue­den ejercer las mujeres?, ¿Cómo se modificará el carácter de la mujer educada?, ¿Hay incompatibilidad entre el cultivo de la inteligencia y los quehaceres domésti­cos?, ¿Qué será de los hijos cuando la ma­dre pueda ejercer una profesión u oficio lucrativo?, La mujer soltera, Conclusión.

Éstas son las preguntas que se hacía la autora, y que ella misma se contestaba, ar­gumentando racionalmente en pro de las soluciones, y que la propia historia se ha dignado contestar casi siempre satisfacto­riamente.

C. Conde

La Mujer de Ingenio, Pietro Chiari

[La donna di spirito]. Comedia en cinco actos, en verso, de Pietro Chiari (1711-1785), estrenada el año 1754 y escrita en oposición a La mujer garbosa (v.) de Goldoni, como por otra parte lo fueron muchas otras comedias de este autor, que rivalizando con el maestro veneciano trataba de oponer una comedia a otra, un título a otro título.

El enredo es complicado; el viejo y rico Pasquale quie­re casarse con su pupila Angiola, la cual acepta pensando que el viejo morirá pron­to. Pero enterada de que Valerio está ena­morado de ella, Angiola desea recobrar su libertad mediante la ayuda de la astuta criada Catina. De aquí surge el enredo, cartas fingidas, confusiones y una intriga que hace más denso el amor de Virginia, madre de Angiola, por Pasquale y las ten­tativas de Tonino, marido de Catina, para lograr que Angiola se case con un nuevo pretendiente, y por los celos de la propia Catina. Todo termina con los matrimonios de Angiola y Valerio, y de Virginia y Pas­quale.

El autor no rebasa los límites del oficio: los afectos y las pasiones son sim­ples fórmulas que deben servir tan sólo para construir una red de intrigas y sus­citar un juego de imprevistos. La convic­ción que abrigaba Chiari de poder sobre­pasar a Goldoni con semejantes elementos espectaculares, muestra cuán poco se com­prendía la esencia y la seriedad del teatro goldoniano.

U. Dèttore

Estos deplorables recursos de Chiari re­presentan el símbolo de un tiempo, en el que la vieja literatura tendía a desaparecer y la nueva apenas fermentaba en aquella primera confusión de las mentes. (De Sanctis)

La Mujer Delincuente, la Prostituta y la Mujer Normal, Cesare Lombroso

[La donna delinquente, la prostituta e la donna nórmale]. Obra de Cesare Lombroso (1835-1909), escrita en colaboración con Guglielmo Ferrero (1871- 1942), publicada en Turín en 1893. Se halla en relación con su obra más conocida, El hombre delincuente (v.), y está desarrolla­da con el mismo criterio de análisis y pe­netrada del mismo espíritu positivista, de explicación del comportamiento humano co­mo resultado de factores biológicos, físicos y ambientales.

Ello motiva una clasifica­ción de las mujeres criminales, de acuerdo con ciertos tipos antropológicos (criminales y prostitutas innatas, ocasionales, pasiona­les, delincuentes, epilépticas, etc.) y des­viaciones notables del tipo de la mujer normal. Al estudio de ésta, a su anatomía, biología, sensibilidad, inteligencia, morali­dad, etc., está dedicada la primera parte de la obra, a la que sigue el estudio de las criminales y de las prostitutas, analizadas a base de los datos antropométricos y re­lieves clínicos, medicolegales y datos esta­dísticos, etc., así como de observaciones personales de los autores o recogidas de obras de otros investigadores.

Las anoma­lías biológicas, anatómicas, etc., de la mu­jer delincuente revelan una desviación del tipo femenino hacia el masculino; en cuan­to a la prostitución, es la manifestación de la estructura criminal en la mujer, y ocu­pa un lugar parecido a la necesidad de matar en el hombre. La criminalidad feme­nina se afirma, principalmente, en delitos no sanguinarios (por ejemplo, el robo), y se halla en conexión con la distinta natu­raleza fisiológica de la mujer, en gene­ral, dominada sustancialmente, en su total estructura física y psíquica, por el factor de la maternidad; de suerte que la especie humana se manifiesta en ella con ciertos caracteres de calma y pasividad.

En las edi­ciones más recientes de la obra, que des­pués de la muerte de Lombroso fueron dirigidas por su hija Gina, se añade una parte, reconstruida sobre apuntes del autor, relativa a la terapéutica de la mujer de­lincuente (lo que deben efectuar las ins­tituciones de educadores y reformadores; el divorcio; leyes más flexibles para el abor­to y el infanticidio, etc.), una relación de casos referentes a asesinas histéricas, enve­nenadoras y estafadoras modernas, etc., y un apéndice sobre la importancia de la mujer en la religión. La obra, traducida a diversas  lenguas desde el momento de su aparición, encierra importancia como investigación antropológica, pero fue ob­jeto de críticas por parte de las escuelas positivistas.

A. Amorth