Sabio francés. Nació en Mortain (Mancha) el 28 de febrero de 1877. Aficionado desde niño a la entomología y la botánica, encontró en el seminario de San Sulpicio un profesor que le despertó el interés por la prehistoria.
En 1901 descubrió, con Capitan y Peyrony, la famosa gruta de Combarelles. Con Cartailhac exploró las cuevas de Altamira, descubiertas en España en 1879. En 1906 publicaba B. su primer gran libro, Cáveme d’Altamira, en colaboración con Cartailhac. A continuación estudió y copió las pinturas de las cuevas de la región de Santander, de Sierra Morena, de Algeciras, de Aragón (Cavernes de la région cantabrique, 1911 y Cavemes et roches ornées de France et de l’Espagne, 1912).
En 1929 pasó al África del Sur, donde descubrió las huellas del paso de los sumerios. B. ha sido de los que más contribuyeron a imponer la importancia de las pinturas prehistóricas y a demostrar que la humanidad del paleolítico superior poseía una verdadera «civilización», muy evolucionada, con una organización social y una cultura artística.
