Àbdîsho bar Berîkhâ (Ebediesu)

Escri­tor sirio nestoriano, que nació en el s. XIII y murió en 1318. En 1284 era obispo de Sin- gâr y Bêth Arbâyê, y unos cinco años des­pués metropolitano de Sôbâ (Nisibi).

Escri­bió comentarios al Antiguo y Nuevo Testa­mento, un Libro de los misterios ocultos de los filósofos griegos, una obra de impug­nación dé todas las herejías, un comentario a una supuesta carta de Alejandro Magno a Aristóteles sobre un tema de alquimia, una exposición del dogma nestoriano y va­rios escritos de contenido jurídico.

Ha de­jado también poesías para cuya composi­ción se inspiró en los árabes, emulando el Mâqamât (v.) de al-Harīrī: cincuenta es el número de sus poesías, y el libro se titula El Paraíso Edén (v.); en 1316 publicó un co­mentario a dicho libro. Su obra más impor­tante es, sin embargo, El libro de la perla sobre la verdad de la fe, escrito en 1297.

G. Furlani

Abdías (’Obodyá)

Singularmente escasa en noticias es la vida de Abdías, así como su libro (v.) es el más breve de todos los proféticos de la Biblia y uno de los menos precisos desde el punto de vista cronológico. Pero basta su fuerte voz para imponerse a la historia con la potencia de una biografía completa.

Todas las fechas de su vida, los tiempos y los lugares se hallan ocultos en el espíritu que le hace hablar contra los idumeos, descendientes de Esaú, que se ha­bían unido con los devastadores de Jerusalén. Vivió, por lo tanto, en un período luc­tuoso, quizá de destierro: en tiempo de Joram (siglo IX a. de C.) o en la época de Nabucodonosor o, más probablemente, en los confusos y agobiantes tiempos de la cautividad de Babilonia.

Se enardece ante las ruinas y la profanación de Sión, y se conforta con la visión profética (¿y mesiánica?) de Jacob, triunfador de Esaú: «La casa de Jacob será un fuego devorador… y paja seca será la casa de Esaú». El tono de su libro, que muestra bastante mayor confianza en el futuro que en el presente, hace pensar que Abdías nació después de la caída de Jerusalén en 586, en el oscuro período a que alude también el libro de Jeremías (v.).

P. de Benedetti

Muhammad ibn Muhammad al-‘Abdarī

Eminente geógrafo n. en Valencia, del que se desconocen las fechas de su nacimiento y muerte; floreció a fines del s. XIII y prin­cipios del XIV.

Su obra famosa es Rihla al-magribiyya (v.), en la que describe con ele­gancia, aunque con cierto rebuscamiento, su viaje de peregrinación a La Meca. Dicha obra está en el Códice 1733, y la publicó en 688 de la hégira (año 1289).

Cherbonneau, célebre orientalista francés (1813- 1882), cita seis ejemplares de la referida obra, a saber: el de Leiden; el del Escorial; el de la mezquita de Azzeituna, en Túnez; el de la biblioteca de M. Martin, y el de su colección particular.

J. R. Manent

‘Abd Al-Malik Marwān

Nacido en 352 de la hégira (963 d. C.) y m. en 400 (1009). Fue un príncipe omeya bisnieto del gran califa ‘Abd al-Rahmān III, que tuvo nume­rosa descendencia, en la que se dieron bue­nos poetas.

Se le ha dado el sobrenombre de al-Šaríf al-Talīq (el Príncipe amnistia­do). Los cuarenta y ocho años de su exis­tencia se ofrecen curiosamente divididos en tres etapas de dieciséis años cada una, si iguales en el tiempo, totalmente diferencia­das a causa del drama que presidió su vida.

Según su biógrafo al-Dabbi, nuestro poeta era a los dieciséis años un hermoso joven que estaba intensamente enamorado de una esclava con la que su padre le había criado y le tenía destinada, pero que, cambiando de parecer, se reservaba ahora para sí.

Ob­cecado por los celos, el joven mató a su pro­genitor, por cuyo delito fue encarcelado por orden de Almanzor; esto ocurría en el año 368 de la hégira (978 d. J. C.).

En la cárcel fue donde nuestro autor escribió la mayor parte de su producción poética, casi toda del género erótico y descriptivo; allí trabó amistad con otro poeta, Abū ‘Abd Allah Muhammad b. Maruel al-Gassani al- Rachani, encarcelado éste por heterodoxo.

En un principio, las relaciones entre ambos poetas fueron muy cordiales y ello mitigó los rigores de su situación, pero más ade­lante disintieron por razones de ética y acabaron odiándose mutuamente hasta el punto que su forzada compañía les resul­taba insoportable.

De ambos han quedado poesías en las que se zaherían uno a otro cruelmente. Acerca del por qué fue amnis­tiado a los dieciséis años de su encarcela­miento nos llegan dos leyendas: según una de ellas, Mahoma se apareció en sueños a Almanzor y le ordenó el perdón del príncipe poeta; según la otra, Almanzor tenía en el jardín de su palacio un avestruz amaestrado al que un día echaba los memoriales de diversas peticiones que había recibido y que ni quería leer; el ave devoró uno tras otro los papeles menos uno que devolvió con su pico al regazo de su dueño; extra­ñado el gran caudillo por el proceder de su avestruz, leyó el contenido del memorial, que resultó ser la petición de gracia que le dirigía nuestro poeta, al cual perdonó de­volviéndole la libertad, y de aquí le vino el apodo Talīq al-Naama, o sea «el Am­nistiado por el Avestruz», año 384 de la hégira (994 d. J. C.).

Obtenida su libertad, recobró su rango rodeado de las leyendas que se habían creado alrededor de las dra­máticas vicisitudes de su vida. Fue poeta brillante y fecundo (v. Diwan), cuyo estilo sería, sin embargo, pronto superado. Dejó una numerosa descendencia, y entre ella figuró otro ilustre poeta: al-Asamm al-Marwán al-Talíq.

J. R. Manent

‘Abd Al-Haqq Hämid

Nacido el 5 de fe­brero de 1852 en Bebek del Bosforo, m. el 13 de abril de 1937. Es una de las voces más originales de la moderna literatura turca.

En su juventud vivió en Estambul, y entró en la carrera diplomática. Formó parte, como funcionario de la Sublime Puerta, de numerosas misiones en India, Cáucaso, Lon­dres y París. Vuelto a Estambul, y después del derrocamiento del sultanato otomano, fue elegido diputado de la Gran Asamblea Nacional.

Aprendió en su patria la cultura islámica, de inspiración árabe y persa, y conoció en el extranjero las literaturas oc­cidentales, a cuya influencia se rindió. Maestro en el manejo de la lengua y en el estilo, dotado de un temperamento poético que se caracteriza por una vena de roman­ticismo y de humanidad desconocida en la literatura turca, dio a ésta una obra maestra lírica, sentida y sincera, en el poemita Maqber (v.), en el que llora la muerte de su joven esposa Fátima, ocurrida durante un viaje de regreso a la patria.

Entre los turcos es famoso también por sus dramas de tema histórico o patriótico (Tarik, Eshber, Nesteren, etc.), de ambiente oriental, y que evocan los grandes acontecimientos de la historia del Islam, de Oriente y de Andalucía.

E. Rossi