Alonso de Madrigal

(El Tostado). Teólogo y escritor español n. en Madrigal de la Sierra (Ávila) hacia 1400 y m. en 1455. En la Universidad de Salamanca estu­dió Filosofía y Teología, Derecho civil y canónico. Fue uno de los hombres más eminentes de su siglo y sobresalió como exegeta y comentador de la Biblia.

En 1438 el pontífice Eugenio IV le nombró maestres­cuela de la catedral de Salamanca. Fue célebre la polémica que mantuvo con el dominico fray Juan de Torquemada, contra el cual escribió su Defensorio. Asistió al Concilio ¿le Basilea.

En 1444 ingresó en la Orden cartujana, tomando el hábito en la cartuja de Scala Dei (Tarragona), que aban­donó para ocupar el puesto de consejero del rey don Juan II y en 1449 el obispado de Ávila, que desempeñó hasta su muerte. Sus restos reposan detrás del altar mayor de la catedral abulense. Entre sus obras sobre­salen: Commentaria a los libros históricos de la Biblia en 21 tomos; Líber de quinqué figuratis paradoocis, Breviloquio de amor y amicicia, Tratado de los dioses de la gen­tilidad (1545), Confesional (1549); una adaptación castellana de la tragedia Medea (Salamanca, 1506) y De la óptima política (véase).

Carlos Jonas Love Almquist

Nacido en Estocolmo el 28 de noviembre de 1793, m. en Bremen el 26 de septiembre de 1866. Autor de una producción literaria vastísima y caó­tica, muy desigual, en la que se reflejan todas las tendencias, todo el fermento ideal del pensamiento romántico decimonónico.

Descendiente, por parte de madre, de la ilustre familia Giörwell, realizó los estudios superiores en Upsala y obtuvo después va­rios cargos en la administración civil de la capital. Espíritu rebelde que aspiraba en serio a poner en práctica el evangelio natu­ralista de Rousseau, abandonó pronto la «sociedad convencional», de la que se sen­tía prisionero, para establecerse en el cam­po, en el Värmland, donde en el año 1824 se casó con una campesina y vivió traba­jando de labrador. Fallida esta tentativa de vida primitiva, regresó a Estocolmo, donde gracias a unos buenos amigos pudo dedicar­se a la enseñanza en una escuela elemental, y en 1837 recibió también las órdenes sagra­das. Intentó inútilmente obtener una cáte­dra de Lingüística en la Universidad de Lund, y se dedicó después al periodismo de oposición (Aftonbladet) y a escribir.

En ju­nio de 1855 huyó de Estocolmo y se refu­gió en América, mientras en Suecia se espar­cía la noticia de que un usurero, J. J. von Scheven, lo había denunciado por falsificación de letras de cambio e intento de enve­nenamiento. Entre tanto, comenzaban a di­fundirse por la prensa sus escritos: Hvad är Kärlek (1816), Murnis (1819), Rosaura y Amorina (1822); después, de 1832 a 1851, Tömrosens bok [Libro de la rosa con espi­nas, v.]; Det gar an [Se puede, v., 1840], en defensa del amor libre; Colombine (1835), basada en el tema de La dama de las came­lias (v.); Urnan och Palatset, contra el valor del juramento y el vínculo de la promesa; Ramido Marinesco, sobre el tema de don Juan, y muchísimos otros cuentos, dramas, poemas épicos, fantasías en prosa y en verso, leyendas, visiones, novelas sentimentales y de aventuras sobre los más variados temas: de la Suecia de los Folklungos al Estocolmo de Gustavo III, de la Etiopía antigua a la Bretaña del rey Artús, de la Sicilia medie­val a la España del siglo XVI, difundiendo sus ideas sociales, políticas, literarias, reli­giosas y pedagógicas, y levantando cam­pañas de prensa, protestas, discusiones y acusaciones que, sin tener en cuenta el valor artístico de sus libros, se concentraban en la escandalosa y aventurera vida de Almquist. El tribunal lo condenó en rebeldía.

Quince años después, utilizando el falso nombre de K. Westermann, pasó de Estados Unidos a Ale­mania, donde vivió, solitario y descono­cido, los últimos meses de su vida.

M. Gabrieli

Amado Alonso

Filósofo español n. en Lerín en 1896. Trabajó en el Centro de Estudios Históricos de Madrid. Nacionali­zado argentino, dirige desde 1927 el Insti­tuto de Filología de Buenos Aires.

Su co­piosa producción (v. Estudios lingüísticos) abarca estudios de geografía lingüística, fonología, fonética, morfología, estilística y traducciones de Vossler, L. Spitzer y Hatzfeld. Es director de la Revista de Filología Hispánica y goza, como filólogo, de un gran prestigio en todo el mundo.

Es autor tam­bién del interesante libro El problema del español en América (1935); Castellano, espa­ñol, idioma nacional: historia espiritual de tres nombres; Gramática castellana (en co­laboración con Pedro Henríquez Ureña) y Poesía y estilo en Pablo Neruda. Interpre­tación de una poesía hermética.

Gabriel Alomar

Escritor y político es­pañol y poeta catalán; n. en Mallorca en 1873 y m. en El Cairo en 1940. Fue cate­drático de Literatura en el Instituto de Palma de Mallorca.

Desarrolló una gran actividad como publicista, y en política re­presentó la tendencia liberal del catala­nismo. En 1904 leyó en el Ateneo Barcelo­nés una memoria sobre el «futurismo». Fue diputado en las Cortes Constituyentes de la segunda República española (1931), embaja­dor de España en el Quirinal (1932-1933) y ministro en Egipto (1936-1939).

Todas sus poesías se incluyen en el volumen La co­lumna de fuego (v.), publicado en 1912. En su poesía domina la influencia de Víc­tor Hugo, Carducci, D’Annunzio y Leconte de Lisie. Es autor también de Verba, colec­ción de ensayos diversos; La formación de sí mismo, Ensayo sobre el Quijote, La gue­rra a través de un alma, etc.

Nicolau Tolentino de Almeida

Poeta portugués n. en Lisboa en 1741 y m. en la misma ciudad en 1811. Cursó sus estudios en la Universidad de Coimbra y durante catorce años fue catedrático de Retórica de la Universidad de Lisboa.

Después fue secre­tario del ministro de la Gobernación, cargo que desempeñó hasta su muerte. Su obra poética (v. Sátiras), publicada en 1801, ofre­ce un tono satírico caricaturesco, de una comicidad un tanto tosca.

Las sátiras de Almeida alcanzan a las costumbres frívolas y diso­lutas de la capital y en sus mejores momen­tos recuerdan a Sá de Miranda. Tuvo una gran resonancia una sátira que publicó con­tra el ministro Pombal.