Los herederos (WILLIAM GOLDING)

heredWilliam Golding (nacido en 1911) es considerado hoy como uno de los más sobresalientes escritores ingleses. Durante mucho tiem­po he pensado que Los herederos (The Inheritors) es su mejor libro, y me satisface decir que es también su libro más genuino de ciencia ficción. Como he dicho en la introducción, defino la cf como una narrativa que explota las perspectivas imaginativas de la ciencia moderna. The Inheritors es un buen ejemplo de lo que entiendo por «perspectivas imaginativas». La novela no se publicó como cf, y en general no se la considera como tal, aunque para mí es un precioso ejemplo de una clase fácilmente reconocible de ciencia ficción. Es probable que no hubiera podido ser escrita sin los descubrimientos de la paleoantropología, el estudio de los fósiles y los utensilios de la Edad de Piedra. La perspectiva que explota Los herederos es la del obscuro abismo del tiempo pasado tal como nos ha sido revelado por la ciencia moderna.

Comienza con una cita de H. G. Wells de Outline of History: «Sa­bemos muy poco sobre la fisonomía del hombre de Neanderthal, pero lo que conocemos … parece sugerir una vellosidad extrema, una fealdad, o un aspecto de repulsiva rareza, sobre todo por la frente angosta, las cejas hirsutas, el cuello simiesco y la estatura baja…». Golding hace más vivida la descripción de Wells invirtiendo todos los valores implícitos en las palabras «fealdad», «repul­siva» y «baja». Estos Neanderthal son gente; simpatizamos con ellos. Constituyen un gran grupo familiar: la anciana cuida el fuego, el anciano decide cuándo trasladarse de las zonas frías a las cálidas, los hombres y las mujeres cazan y recolectan, y todos cui­dan de los niños. Entre los hombres jóvenes se encuentra Lok. Es grande, ágil y des-preocupado, dulce por naturaleza, pero no muy inteligente. Se ríe mucho y es bueno con la pequeña Liku. Segui­mos a la familia cuando ésta regresa a su cueva de verano, cerca de una cascada. Sentimos la enorme tristeza del pueblo cuando el an­ciano enferma, muere y es enterrado bajo el suelo de la cueva. Aun­que utilizan pocas palabras, y todo es narrado en términos muy ele­mentales, Golding nos obliga a reconocer que la cultura de los Neanderthal es humana. Adoran a una diosa–madre (Liku lleva una raíz torcida, de forma femenina, a la que le llama Pequeña Oa o Pequeña Diosa), son fundamentalmente vegetarianos y se sienten culpables cuando, ocasionalmente, comen carne de carroña.

Algo nuevo sucede en sus vidas inocentes. Uno de sus miem­bros desaparece, y lentamente se van percatando de que ha sido asesinado por extraños. A la zona han llegado hombres –hombres extremadamente delgados y lampiños–, equipados con canoas, lanzas, arcos y flechas. Son los Herederos, los primeros seres huma­nos de nuestro tipo (aunque hasta el último capítulo sólo los cono­cemos a través de los Neanderthal). Uno a uno, todos los Neander­thal son asesinados. Sólo quedan con vida Lok y una mujer, Fa. No obstante su terror, tratan de rescatar a un bebé de manos de los re­cién llegados. Fa es asesinada y arrojada por la cascada. Se produce entonces una escena extraordinaria, en la que por primera vez ve­mos desde fuera al pobre y solitario Lok: «La criatura roja estaba de pie al borde de la terraza sin hacer nada … la barra de la ceja le bri­llaba a la luz de la Luna, sobre las grandes cavernas donde se escon­dían los ojos…». Lok llora, por él mismo y por su especie, y el lector también tiene ganas de llorar por esa criatura desolada y por la Caída del Hombre. Ese pasaje puede leerse de muchas maneras, pero, al igual que el resto del libro, es intensamente conmovedor.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Los herederos (WILLIAM GOLDING)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Los herederos (WILLIAM GOLDING)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Invernáculo, de BRIAN W. ALDISS

«Obedeciendo a una ley inalienable, las cosas crecían, proliferaban, tumultuosas y extrañas.» Siempre he recordado esta frase ini¬cial, que, para mí, resume el tema de toda la ficción de Aldiss: la fecundidad. Sus novelas y cuentos están llenos de imágenes de vida floreciente, desarrollo individual y colectivo, plenitud y multiplici¬dad. Lo vemos en sus últimas obras, por ejemplo, en Barbagrís, en la que Inglaterra es reconquistada por una exuberante naturaleza, y en A cabeza descalza (1969), cuya verborragia de lenguaje agrega fuerza al tema, un lenguaje tan fantástico y enmarañado como los bosques y las junglas de sus primeras novelas (la tendencia de Al¬diss a los juegos de palabras es una clara señal de su capacidad ima¬ginativa: se deleita con la aparente casualidad de las yuxtaposicio¬nes incoherentes). Sin embargo, en ninguna otra parte su alabanza de la fecundidad se presenta con tanta fuerza como en Invernáculo (Hothouse), la historia de un futuro inconcebiblemente remoto, en el que la Tierra ha dejado de girar y un inmenso banano cubre gran parte de la faz soleada del planeta. Sobre las ramas de ese árbol mundial viven los últimos seres humanos, pequeñas criaturas de piel verde y mentalidad limitada, quienes, para sobrevivir, han de competir con un billón de especies de plantas e insectos voraces.
Aldiss acuña decenas de nuevos nombres para estas especies fa-bulosas: bayescobo, torpón, moscatigre, bricatrepa, rondana, babosero, ajabazo, peluseta, termitón, avegege, papelala. Pero los más fabulosos de todos son los traverseros, inmensas bolsas vegetales de gas capaces de volar por el espacio, elevándose por las bandas de materia que cuelgan a modo de ondas entre la Tierra y la Luna inmóvil, cosa imposible desde el punto de vista de la astronomía, pero que, no obstante, crea una imagen encantadora. Los seres hu¬manos pueden viajar a bordo de estos traverseros hasta la Luna, que es para ellos un lugar un poco más hospitalario que la Tierra misma.
Invernáculo describe las aventuras de Gren, el último héroe inda-gador de la humanidad. Llevado por un pájaro ventosa, él y unos cuantos miembros de la pequeña tribu desembarcan en Tie-rra de Nadie, la línea divisoria entre un bosque de higueras y un mar voraz asfixiado por las algas. Allí tienen que defenderse del peli¬groso pulpo de arena y del sauce asesino. Separado de los demás, Gen es infestado por un hongo sensible, el morel, que se le adhiere a la cabeza. Esa criatura es capaz de entrar en el cerebro de Gren, multiplicarle la inteligencia y aprovechar los recuerdos de la espe¬cie. En una feliz simbiosis, Gren y el morel se embarcan en una pin¬toresca serie de aventuras que, finalmente, los lleva a las profundi¬dades de la faz congelada y obscura del planeta inmóvil. Allí se encuentran un intelecto superior y aprenden algo acerca del des¬tino futuro de la Tierra, la Luna y el Universo.
Invernáculo es una novela de una prodigiosa imaginación y está escrita con gran destreza lingüística, empañada a veces por algunas extravagancias y por cierta falta de rigor en la estructura narrativa, que delata el origen del libro: una serie de cuentos breves indepen¬dientes, publicados en Magazine of Fantasy and Science Fiction. No es la obra más seria de Aldiss, pero es sin duda la más alegre.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Invernáculo, de BRIAN W. ALDISS»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Invernáculo, de BRIAN W. ALDISS»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

El planeta errante (FRITZ LEIBER)

Si este libro se titulara Las cien mejores novelas fantásticas, Fritz Leiber (nacido en 1910) merecería por lo menos tres artículos. Ha escrito menos obras notables de ciencia ficción que de horror sobrenatural y espada y hechicería. Entre los primeros suele citarse como la me­jor la novela corta El gran tiempo (1961). Personalmente prefiero El planeta errante (The Wanderer), que es una novela larga, ambiciosa y de lectura fácil y amena.

Comienza con un eclipse de Luna. En todo el mundo la gente mira al cielo, y en rápida sucesión aparece una docena de persona­jes: astrónomos aficionados, fanáticos de ciencia ficción, entusias­tas de los platillos voladores, y otros, todos brillantemente descritos. Es una narración con muchas tramas. La principal concierne a Paul Hagbolt, Margo Gelhorn, y a su gato Miau, durante un viaje nocturno en California del Sur. Se encuentran con una reunión, al aire libre, de observadores de ovnis. Repentina-mente, las estrellas se desplazan hacia el lado obscuro de la Luna y un nuevo planeta se hace visible. Es el Errante, cuatro veces más grande que la Luna; en la cara visible tiene la forma del símbolo Yin–Yang, mitad oro, mi­tad púrpura: un enorme objeto no identificado que supera la ima­ginación de los fanáticos de los platillos voladores; un mundo artifi­cial que ha viajado a través del hiperespacio y se ha detenido en nuestro sistema solar para reabastecerse en la Luna.

La abrupta llegada del Errante produce catastróficos efectos gravitatorios. Don Merriam, un astronauta norteamericano, consi­gue escapar de la Luna en una pequeña nave espacial justo en el momento en que la Luna comienza a rajarse por la mitad y partirse en dos. Es atraído a la superficie del Errante y descubre que se trata de un planeta hueco, habitado por toda clase de seres inteligentes. Mientras tanto, California se ve sacudida por terremotos, y los océa­nos de todo el mundo comienzan a crecer provocando fortísimas marejadas. Mucha gente muere. Paul, Mar-go y su gatito están a punto de ser absorbidos por un tsunami cuando un «platillo vola­dor» –una versión en miniatura del mismo Errante– desciende y los salva. La nave, repleta de flores y cubierta de espejos, es pilotada por una hermosa felina (Paul llega a llamarla Tigerishka), quien confunde a Miau con un ser inteligente. Al advertir su error, y aprendiendo inglés por telepatía, se refiere despreciativamente a Paul llamándolo «mono». Sin embargo, entre el hombre y la mu­jer–gata surge cierta amistad, que culmina en un acto de amor físico. Tigerishka explica de dónde viene el Errante y por qué: es un planeta a la deriva que escapa de una civilización intergaláctica, su­perpoblada y decadente, y le da una visión perturbadora del cos­mos:

Un estanque puede llenarse de infusorios casi tan rápidamente como un pozo de aguas estancadas. Un continente puede llenarse de conejos casi tan rápidamente como un prado cualquiera. Y la vida inteligente puede expandirse hasta los confines del universo –confines que están por doquier– con la misma rapidez con que llega a la madurez en un solo planeta.

Los planetas de un trillón de soles pueden poblarse de construc­tores de naves tan rápidamente como los de uno solo. Diez millones de trillones de galaxias pueden infectarse con el deseo del pensa­miento – ¡esa gran epidemia!– tan rápidamente como una sola.

La vida inteligente se expande con más rapidez que la peste. Y la ciencia crece de un modo más incontrolable que el cáncer.

Al fin Paul se une a Don Merriam en el Errante y ambos vuel-ven sanos y salvos a la Tierra, antes de que el artefacto regrese al hiperespacio, precisamente tres días después de su llegada.

El planeta errante es en parte una novela de desastre, en parte una ópera espacial. Leiber enriquece el libro con incontables referen­cias a la mitología, la religión, las artes y la cf. Los personajes hablan permanentemente. A pesar de que su trama es un paquete de sor­presas, no se trata de una pieza de ficción hábilmente escrita como bestseller, sino de una obra sumamente excéntrica, casi enciclopé­dica, un compendio de los amplísimos intereses y obsesiones de su autor. Aunque fue bien acogida por parte de los lectores cuando su publicó por primera vez, El planeta errante es hoy una novela olvi­dada, a la que muy rara vez se menciona en los estudios críticos de ciencia ficción. Yo creo que es la obra maestra de Leiber y que requiere una revalorización.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»El planeta errante (FRITZ LEIBER)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «El planeta errante (FRITZ LEIBER)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

La isla del tesoro (Robert L. Stevenson)

Jim Hawkins, ya adulto nos narra la historia según la recuerda, a excepción de tres capítulos que relata el Doctor Livesey.

El libro está dividido en seis partes con un total de 34 capítulos, no muy largos y con un lenguaje bastante técnico respecto al barco y la navegación y con algunas palabras ya en desuso.

La historia transcurre hace varios siglos, cuando embarcarse para hacer un largo viaje era una gran aventura.

Stevenson tenía 30 años cuando comenzó a escribir La Isla del Tesoro, su primer éxito como novelista. Los quince primeros capítulos fueron escritos en Braemar en las Tierras altas escocesas en 1881. Era un verano tardío, frío y lluvioso y Stevenson estaba con cinco miembros de su familia de vacaciones en una casita en el campo. El joven Lloyd Osbourne, hijastro de Stevenson, pasaba los días lluviosos pintando con acuarelas. Recordando esos momentos, Lloyd escribiría:

A los tres días de dibujar el mapa de Lloyd, Stevenson había escrito los tres primeros capítulos. Iba leyendo cada uno en voz alta a su familia que le hacía sugerencias. Lloyd insistió en que no hubiera mujeres en la historia. El padre de Stevenson se divertía como un niño con la historia y pasó un día escribiendo el contenido exacto del cofre marino de Billy Bones, que Stevenson adoptaría palabra por palabra. Fue también su padre quien sugirió la escena donde Jim Hawkins se oculta en el barril de manzanas. Dos semanas más tarde, un amigo, el doctor Alexander Japp, llevó los primeros capítulos al editor de la revista Young Folks, que se mostró de acuerdo con publicar un capítulo semanal. Stevenson escribiría un capítulo al día durante quince días, pero llegado cierto momento comenzaron a faltarle las palabras.

Cuando el otoño llegó a Escocia, los Stevenson dejan sus vacaciones de verano y regresan a Londres. Stevenson tenía un problema crónico en los bronquios. Preocupado por el plazo de entrega viajó en octubre a Davos, Suiza, donde la interrupción del trabajo y el aire limpio de montaña obran maravillas. Ya recuperado, fue capaz de seguir a razón de un capítulo por día y pronto termina la historia.

Durante su lanzamiento inicial en Young Folks entre octubre de 1881 y enero de 1882 la historia no logró atraer la atención ni sirvió para aumentar las ventas de la revista. Pero cuando salió a la venta como libro en 1883 no tardó en hacerse muy popular. El primer ministro Gladstone, se cuenta, permaneció despierto hasta las dos de la madrugada para terminarlo. Los críticos la elogiaron profusamente. El novelista americano Henry James alabó éste «…perfecto como un juego de muchachos bien jugado». Gerard Manley Hopkins escribió «creo que Stevenson muestra más genio en una página que Sir Walter Scott en todo un volumen».

Stevenson unió a los piratas para siempre con mapas, goletas negras, islas tropicales, y marineros con una sola pierna con loros sobre sus hombros. El mapa de tesoro con una X que marca de la posición del tesoro enterrado es uno de los apoyos piratas más familiares «, sin embargo es completamente una invención ficticia que debe su origen al mapa original de Stevenson. El término «La Isla del Tesoro» ha pasado a la lengua como una frase común, y a menudo es usada como un título para juegos, paseos, sitios, etc.

Gracias a las cartas y ensayos de Stevenson, sabemos mucho sobre sus fuentes e inspiraciones. El catalizador inicial era el mapa de la isla, que era esencialmente el argumento entero a él como el autor, como él dijo. Envió el mapa con su manuscrito al editor del libro, que más tarde dijo que el mapa se había perdido. Stevenson no tenía ninguna copia y quedo devastado. En los días anteriores a las fotocopiadoras, tuvo que construir otro mapa tediosamente desde el principio, asegurándoselo emparejó la trama esta vez. El nuevo mapa carecía del encanto del primero y nunca fue realmente la isla del tesoro de Stevenson, sin embargo, también se refirió a los recuerdos de las obras de Daniel Defoe, Edgar Allan Poe «El escarabajo de oro», y Washington Irving «Wolfert Webber», Stevenson dijo:

Stevenson dijo que la novela At Last, de Charles Kingsley también fue una inspiración clave. La idea para el personaje de John Silver El Largo fue inspirada por su amigo de vida real William Henley, escritor y editor. Henley perdió una pierna por tuberculosis en un hueso; El hijastro de Stevenson, Lloyd Osbourne, describió a Henley como:

Stevenson nunca había tropezado con un verdadero pirata en su vida. Sin embargo sus descripciones de navegación y marineros y la vida de mar son muy convincentes. Su padre y su abuelo eran a la vez faro-ingenieros y viajó con frecuencia en torno a la inspección de los faros de Escocia. Dos años antes de escribir La Isla del Tesoro, Stevenson había cruzado el Océano Atlántico. Tan auténticas eran sus descripciones que en 1890 William Butler Yeats dijo a Stevenson que La Isla del Tesoro era el único libro del cual su abuelo marinero había tenido nunca ningún tipo de placer parecido.

El protagonista es un adolescente que narra en primera persona sus aventuras, su nombre es Jim Hawkins y trabaja en la posada de sus padres llamada El Almirante Benbow. Él es un chico valiente, inteligente e ingenioso.

Un día llegó a la posada un viejo marinero con una gran cicatriz llamado Billy Bones. Al morir este Jim se hace con un viejo libro de cuentas y un mapa. Por eso se entera de la existencia de un tesoro legendario. Tras esta revelación Jim junto al doctor Livesey y el caballero Trelawney preparan una expedición para ir en su búsqueda.

Para ello el caballero compra un barco llamado “La Española”, pero al principio tiene problemas para encontrar tripulantes, hasta que un día se encuentra por casualidad con Long John Silver que es un antiguo marinero, pero que tiene muchas ganas de volver a la mar. Este es contratado inmediatamente como cocinero y él a su vez encuentra al resto de la tripulación que según sus palabras son unos “lobos de mar”. Así en tan extraña compañía se inicia la larga travesía.

Durante la travesía, Jim se cayó a un barril de manzanas, y allí escondido escuchó como Silver, preparaba un motín.

A partir de ahí la tripulación se divide en dos frentes. Uno con Jim, Redruth, Trelawney, Livesey, Gray, Humter, Joyce y el capitán Smollet. Y del otro lado el resto de la tripulación, borrachos la mayor parte del tiempo, dirigidos por John Silver, un pirata que a pesar de tener una pata de palo es muy ágil y posee una gran inteligencia.

El primer grupo, al llegar a la isla consigue salir del barco y refugiarse un una cabaña llamada la “Estacada”, una casa de madera con una empalizada para la defensa que había sido construida por el capitán Flint.

Cuando llevaban unos días en la isla la situación dio un gran cambio. Jim encontró a Ben Gunn que era un pirata que Flint dejó abandonado en la isla. Otro día Jim se marchó de la “Estacada”, sin decir nada a nadie y se dirigió al barco con la intención de recuperarlo ya que había quedado en poder de los piratas, y era su único medio de poder salir de la isla. Gracias a la astucia y a la buena suerte logro hacerse con el control y llevar la goleta a otra cala donde la dejo varada, para que los piratas no la pudieran encontrar.

A su regreso a la “Estacada”, Jim se llevo una gran sorpresa, ya que en lugar de encontrar a sus amigos. A quien encontró fue a Silver con los piratas que quedaban, que no eran muchos. Allí se entero de que sus amigos habían hecho un trato con Silver, quien a cambio de dejarles salir se quedaba con el mapa, la cabaña, las provisiones, la pólvora y la promesa de que el doctor visitaría a los enfermos.

Los piratas, decidieron ir a buscar el tesoro, llevando a Jim como prisionero. Al llegar al lugar señalado en el mapa, se encontraron con que el tesoro no estaba. Alguien se les había adelantado. En ese momento aparecen los amigos de Jim rescatándole y tomando como prisionero a Silver.

Fueron a la cueva de Ben Gunn, que es donde este había trasladado el tesoro. Tardaron casi un día en poder transportar el tesoro a “La Española.”

Asi emprendieron el viaje de regreso. Llegando a Bristol, tan solo unos pocos. Silver logra escapar con una parte del tesoro.

Al recordar el viaje y que parte del tesoro seguía donde Flint lo enterró, Jim hace esta reflexión: “Ni atado con cadenas a una pareja de bueyes podría nadie obligarme a volver a aquella maldita isla”.

Como se trata de una novela cuyos derechos pertenecen ya al dominio público, aquí os dejamos un enlace para descargarla. Si no es así, rogamos que alguien avise.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»La isla del tesoro (Robert L. Stevenson)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «La isla del tesoro (Robert L. Stevenson)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

El fin de la eternidad (ISAAC ASIMOV)

eterniEs uno de los autores más conocidos del mundo, de modo que me ha parecido que debía incluir algo de Isaac Asimov (nacido en 1920), aunque confieso que no siento precisamente mucho entu­siasmo por su obra. Tenía que elegir entre esta novela sobre viajes espaciales o su famosa Fundación (1951–1953), que siempre me pa­reció sobrevalorada. Es una larga serie de cuentos y novelas cortas publicados en Astounding en la década del cuarenta, reunidos en tres volúmenes, que retoma el tema de Declinación y caída del Imperio Romano, de Gibbon, pero proyectado en un escenario galáctico fu­turo. Tampoco me atraen las novelas de Asimov sobre robots detec­tives: Bóvedas de acero (1954) y El sol desnudo (1957). Quizás éstas lo confirmen como la Agatha Christie de la cf, pero, francamente, pre­feriría leer a Christie. Queda, pues, El fin de la eternidad (The End of Eternity), que tiene el mérito de ser pura cf y, además, una novela. El héroe, Andrew Harlan, es un habitante del siglo noventa y cinco. A los quince años ha sido reclutado como guardia de la Eter­nidad, y ahora deambula por la corriente del tiempo, ayudando a que la historia humana se mantenga equilibrada y serena. A pesar de ese gran tema, la novela es sorprendentemente descolorida y po­bre en detalles. La propia Eternidad es una especie de pabellón de corredores grises que están fuera del Tiempo (en este libro todo está en mayúscula). Comienza en el siglo veintisiete, cuando los hom­bres logran alcanzarla por primera vez, y se extiende hasta el re­moto futuro en que el sol se convierte en una nova (esa gigantesca explosión es la fuente de energía que mantiene a la Eternidad). An­drew Harlan es primero un Aprendiz, luego un Observador, más tarde un Técnico, responsable ante el Consejo de Allwhen. Otros de los Eternos son Sociólogos, Informáticos y Planificadores de Vida. Su tarea colectiva consiste en introducir Cambios en la reali­dad que produzcan la Máxima Respuesta Deseada con el Mínimo Cambio Necesario. Así eliminan todas las arrugas de infelicidad de la sociedad humana. Si un siglo padece crímenes, adictos a drogas o cualquier otro mal, un pequeño pero hábil Cambio de la Realidad se ocupará del problema.

 

Es una burocracia monástica, dedicada a los más elevados idea­les de castidad y servicio. «Si en la Eternidad hubiera alguna imper­fección, ésta envolvería a las mujeres.» Pero no hay mujeres, hasta que un día Harlan descubre a Noÿs Lambent, una muchacha del siglo cuatrocientos ochenta y dos. La narración empieza enseguida a tartamudear en un embarazoso lenguaje rimado: «Harlan había visto muchas mujeres en sus incursiones a través del Tiempo, pero en el Tiempo para él sólo eran objetos, como cajones y bolones, ca­rretillas y rastrillos, manoplas y garlopas. Eran casos para ser obser­vados. En la Eternidad, una muchacha era otra cosa. ¡Sobre todo una como ésta!». El autor parece tan confundido como su héroe; otro de los personajes compara la figura de Noÿs con «una letrina de cuartel», analogía realmente desconcertante. Enseguida Harlan Se Enamora, y he aquí el detonador del drama. A partir de ese mo­mento tendrá cada vez más conflictos con la Eternidad, hasta que, después de muchos ingeniosos giros argumentales, signos de excla­mación y mayúsculas, consigue destruir toda la estructura. Aun­que ella ama sinceramente a Harlan, resulta que Noÿs ha estado actuando como Agente Secreto en nombre del Cambio. Las opera­ciones de la Eternidad han conducido a la raza humana a una tran­quila decadencia: «Seguridad. Moderación. Nada en exceso. Au­sencia de riesgos…». Ahora, con la Eternidad eliminada de la existencia, la humanidad estará en libertad de ir hacia adelante, ha­cia arriba y hacia afuera, para construir nada menos que un Impe­rio Galáctico. En las líneas finales de la novela, Noÿs le asegura a Harlan: «Nosotros tendremos hijos y nietos, y la humanidad alcan­zará las estrellas». Es «el término final de la Eternidad. Y el princi­pio de la Infinitud».

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»El fin de la eternidad (ISAAC ASIMOV)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «El fin de la eternidad (ISAAC ASIMOV)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI