Obra en siete libros, comprendida en la colección de las obras aristotélicas juntamente con la Gran Ética, breve compendio redactado por un peripatético desconocido.
La cuestión de la atribución de la Ética a Eudemo, así como la de su datación, ha sido una de las más debatidas. Ha habido quien ha querido ver en ella un esbozo de las teorías morales aristotélicas hecho por el propio Aristóteles cuando no se había todavía sustraído totalmente a la influencia de Platón; otros, en cambio, creen poder afirmar que se trata de un compendio de la Ética a Nicómaco (v.) hecho con fidelidad e intención aclaratoria por el peripatético Eudemo de Rodas según lecciones de Aristóteles. Es evidente que la Ética a Nicómaco y la Ética a Eudemo se corresponden perfectamente en el contenido doctrinal, el orden de la exposición, el modo de tratar las cuestiones e incluso el estilo.
Más aún: hay tres libros —precisamente los IV, V, VI, VII, de ambas obras— que son idénticos. Pero hay que notar entre las dos Éticas diferencias fundamentales: ante todo que la Ética a Eudemo no es, como la Ética a Nicómaco, una obra ligada a una política, sino que sólo tiene un contenido moral en sentido estricto. En segundo lugar, la Ética a Eudemo está marcada por un matiz religioso: la verdadera virtud se apoya en la religión y es mandamiento e inspiración de una razón superhumana. Esta particularidad está explicada por unos como un residuo de platonismo y por otros como resultado de aquella influencia estoica que se encuentra declaradamente en la Gran Ética. Las noticias históricas que hasta nosotros han llegado relativas a Eudemo de Rodas confirman la hipótesis que hace de él el autor de un compendio fiel y exacto como la Ética a Eudemo. Fue uno de los discípulos de Aristóteles más apreciados por éste, que le dedicó una elegía y sometió a su criterio, antes de su publicación, la Metafísica (v.). De él se conservan fragmentos de una Física y una Analítica, todos ellos de carácter peripatético, tanto por la letra como por el fondo.
A. Matioli

