[Az éló szobor]. Poema alegórico publicado en 1841. La estatua viviente es Polonia oprimida bajo la esclavitud rusa, como Hungría en los cepos austríacos.
La estatua no es tan estatua como para no sentir dolor: bajo su aparente inmovilidad se estremece y desespera. Ve escenas de batallas sangrientas; oye las conjuraciones de los traidores; pero no puede llorar: sus lágrimas se endurecen convertidas en perlas de hielo. En su cerebro se acumulan pensamientos de demencia; en su corazón se desencadena inútilmente el afán de venganza sagrada; es una casa en llamas que consume a su mismo propietario. Su pecho está lleno de suspiros, pero una pesada losa de mármol lo oprime.
La espada, ansiosa por combatir, pende demasiado alta: los músculos del cuerpo se tienden sin poderla alcanzar. «¡Soltaos miembros petrificados; sal del pecho tempestuoso, oh suspiro!… Y tú, palabra oprimida, deja tu prisión»… Nuevo Prometeo encadenado, la estatua se revuelve contra el universo: «¡Hombre, mundo, naturaleza, miradme a mí y a mis dolores!» El motivo de la alegoría recuerda la hipotética estatua de Condillac (v. Tratado de las sensaciones), pero, al parecer, Vorosmarty no había conocido la obra del filósofo francés- Y además, su estatua es totalmente romántica, plena de un dinamismo sentimental, mientras que la de Condillac es una síntesis intelectual.
G. Hankiss

